Estados Unidos, 26 de julio.-Mientras que a los usuarios de teléfonos inteligentes les preocupa las fallas de seguridad, privacidad y otras amenazas similares, psicólogos y otros especialistas están preocupados por otro problema creciente: la adicción de muchas personas a sus dispositivos móviles.
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La irresistible tentación
Con una amplia oferta de funciones, que van desde visualizar mapas, sacar fotos y navegar en la Web, la adopción de los teléfonos inteligentes genera inquietudes.
"Entre más campanitas y silbidos tenga un teléfono es más probable que se apeguen demasiado al dispositivo", agregó la especialista.
Michelle Hackman, una recién graduada de secundaria en Nueva York, se ganó un premio de ciencia de 75.000 dólares con un estudio sobre el apego de los adolescentes a sus teléfonos. En el estudio demostró que aquellos estudiantes que se encuentran separados de sus celulares estaban subestimulados -un pulso lento era un indicador- y carecían de la capacidad de entretenerse.
Algunas personas tienen tal temor de perderse algo que duermen junto a sus teléfonos. Más de una tercera parte de los adultos estadounidenses tienen ahora celulares multiusos, dice el Centro Pew de Investigaciones , y dos terceras partes duermen con sus teléfonos al lado.
Michael Breus, un psicólogo especialista en sueño, dijo que sus pacientes a menudo describen cómo responden a mensajes electrónicos, envían textos y navegan en la Web en sus celulares poco antes de irse a dormir. El no considera que sea una buena idea.
"Eso puede aumentar la excitación cognitiva, causando la principal queja que oigo: No puedo desconectar mi mente y dormirme", agregó Breus.
Y esa dependencia de muchos usuarios muy probablemente seguirá aumentando, a medida que la gente usa sus teléfonos para actividades como compras y banca.
Para muchas personas, estar separadas de sus teléfonos causa ansiedad. De acuerdo con estudiosos en el Ericsson ConsumerLab, algunas personas se han vuelto tan dependientes de poder usar sus teléfonos en todo momento que sin ese acceso, "no pueden lidiar con sus rutinas diarias".
Tonia Zampieri perdió su teléfono en un taxi cuando estaba de vacaciones en Washington. Ella tenía copias de sus contactos en su computadora, pero perdió fotos, videos y otra información.
Lo peor, dice Zampieri, es la sensación de quedar aislada.
"Estuve sin teléfono durante cuatro días, y fue espantoso. Me pasé el tiempo tratando de encontrarlo, hasta que me acordaba que no lo tenía. Para mí, es casi una adicción", dijo Tonia.