Buenos Aires, 18 de enero.- Hay cinco serpientes por metro cuadrado. Eso es lo que dicen las leyendas locales sobre esta isla. Como toda leyenda, está algo exagerada, pero la realidad, en este casto, no es muy diferente.
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La isla de las víboras
Aproximadamente a unos 145 kilómetros de la costa de Santos, en Brasil, se encuentra un peñón de tierra de unos 430.000 metros cuadrados. Su nombre oficial es Ilha da Queimada Grande (Isla de la Quemada Grande), aunque pocos brasileños la reconocerán por este nombre. Se le conoce comúnmente como Isla de las Cobras y hay pocos lugares en el mundo que tengan un nombre más acertado.
Un documental realizado, hace ya unos años, por el canal Discovery Channel desveló que en algunos puntos de la isla hay una gran densidad de un tipo de serpiente por metro cuadrado. La conocida como serpiente de Isla Quemada. Ésta es la única especie de víbora que habita la isla y está en peligro de extinción por ser el único lugar del mundo en el que se encuentra. Además, se enfrentan al evidente peligro de la endogamia.
En la actualidad está prohibido el acceso de civiles a la isla. El lugar está declarado como área relevante de interés ecológico por ser uno de los mayores serpentarios a nivel mundial. Además del único en el que habita esta especie. Sólo en ocasiones puntuales se ceden permisos para científicos.
La única construcción de la isla es un faro que estuvo mantenido por una familia hasta principios del siglo XX. Actualmente la Marina Nacional de Brasil es la encargada de preservar el faro.
El veneno de la serpiente de Isla Quemada es de tres a cinco veces más potente que el de otras serpientes de tierra firme pertenecientes a la misma familia. Su mordedura es tan violenta que puede producir necrosis en el tejido muscular, náuseas y vómitos, sangrado intestinal, insuficiencia renal y hemorragia cerebral.