Matanza en Fort Hood

Masivo funeral en Texas

Por Redacción Diario de Cuyo 11 de noviembre de 2009 - 00:00

El presidente de EEUU, Barack Obama, aseguró ayer que "ninguna fe justifica estos actos asesinos y cobardes", al participar en el funeral de las 13 víctimas de la matanza del jueves pasado en una base militar de Texas.

"Sus seres queridos perduran en la vida de nuestra nación", declaró Obama, vestido de riguroso luto al igual que su esposa Michelle, con quien presidió la ceremonia de honor de los funerales a los que asistieron unas 15.000 personas.

"Pero estos estadounidenses no murieron en un campo de guerra extranjero. Murieron aquí, en suelo americano… Y esto es un hecho que hace aún más dolorosa esta tragedia y más incomprensible", agregó.

Es difícil entender la "lógica enrevesada" que condujo a esta masacre, dijo Obama en su primera ceremonia fúnebre tras una tragedia nacional. "Lo que sabemos, es que ninguna creencia justifica estas acciones asesinas y cobardes", afirmó.

Obama y la primera dama pasaron las horas previas al masivo funeral con los familiares de las víctimas, que durante la ceremonia se distinguieron porque portaban un lazo blanco sobre sus ropas.

Una multitud se concentró ante el estrado sobre el que yacían 13 pares de botas de combate, tocados por fusiles coronados por un casco y las fotografías de los caídos, 12 de ellos soldados.

El arreglo es utilizado por los soldados en Irak y Afganistán para honrar a los caídos.

En tanto, ayer se informó que el mayor Nidal Malik Hasan, un psiquiatra musulmán, será enjuiciado por un tribunal militar por su responsabilidad en el tiroteo de Fort Hood. Hasan resultó herido durante el ataque a sus colegas y quedó en coma, pero ayer recuperó la conciencia.

El diario The New York Times señaló que las agencias de seguridad norteamericanas interceptaron comunicaciones que datan de este año y del anterior entre Hasan y el imán Anwar al-Aulaqi, un clérigo yemení presunto promotor de la red Al Qaeda en EEUU.

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