Buenos Aires, 9 de abril.- Muchas veces la ingeniería que se utiliza para controlar explosiones deja sin explicaciones lógicas a quienes son testigos de esos eventos. Algo de eso ocurrió en China donde un gran edificio de departamentos fue demolido a la mitad, mientras la otra parte de la torre quedó intacta.
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Sólo la mitad
En una ciudad de China, demolieron la mitad de una torre y dejaron la otra parte intacta para evitar que se produzca un daño mayor a las casas circundantes.
Para lograr el efecto que buscaban los trabajadores, de la ciudad de Shenyang, que estuvieron detrás de la demolición tuvieron que romper manualmente cada pared que unía a las dos construcciones antes de usar los explosivos.
La idea de separar en dos a la demolición fue para no dañar a ninguna casa circundante. En China se suceden a menudo este tipo de situaciones, donde construcciones viejas en grandes poblados son tiradas abajo para edificar nuevos edificios y caminos.