El presidente de Guatemala, Álvaro Colom, y su esposa, Sandra Torres de Colom, decidieron poner fin a su matrimonio de once años y se divorciarán de "mutuo acuerdo" para que la primera dama pueda ser candidata a la presidencia del país centroamericano en las elecciones generales de septiembre próximo.

Lo que pasa es que el artículo 186 de la Constitución de Guatemala prohíbe, entre otros, que los familiares del presidente de hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad puedan aspirar a la primera magistratura del país. En este caso, Sandra Torres se encuentra en el primer grado de afinidad del mandatario por ser su esposa.

Guatemala, que prohíbe la reelección presidencial, tiene algo en común con Argentina: sobre todo porque su presidente Colom se casó con una mujer que tiene un fuerte peso político, mientras aspira a sucederlo en su cargo. Algo parecido a lo que pasó en Argentina, cuando en diciembre de 2007 Cristina Fernández de Kirchner asumió la presidencia argentina, en reemplazo de su esposo Néstor Kirchner.

Cristina, que también tuvo un fuerte peso político mientras su marido gobernaba el país, es una figura muy admirada por Sandra Torres de Colom. "Cuando se habla de Sandra Torres se compara su caso con el de Cristina Fernández de Kirchner tanto en la prensa como en los círculos más íntimos. Ella es la candidata natural de la UNE (Unidad Nacional de la Esperanza, de centroizquierda), la carta fuerte del gobierno", dijo al diario porteño La Nación Marco Antonio Barahona, director adjunto del Instituto Centroamericano de Estudios Políticos.

A principios de semana, el portavoz de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Edwin Escobar, confirmó el fin del matrimonio del presidente Colom, una decisión nunca antes vista en la historia política de América latina. Escobar precisó a los periodistas que la demanda de "divorcio de mutuo acuerdo" es conocida por un Juzgado de Familia de la capital guatemalteca desde el pasado 11 de marzo.

El divorcio "fue una decisión difícil, pero necesaria" para que la primera dama pueda correr en la carrera presidencial, indicó a una fuente del oficialista partido UNE, el cual postulará la candidatura de Torres de Colom. La jueza Midrel Roca, titular del Juzgado Segundo de Familia, quien conoce la demanda, tiene al menos un mes para resolver la petición de divorcio, que de ser concedido le dejará el camino libre para optar por la Presidencia a la primera dama, segunda en las encuestas de intención de voto con el 11,1 por ciento.

El general retirado Otto Pérez Molina, candidato a la Presidencia por el derechista Partido Patriota (PP) y puntero en las encuestas de intención de voto con el 42,9 por ciento, calificó de "medida desesperada" el divorcio presidencial. A su vez, aseguró que al pretender divorciarse para evadir la prohibición constitucional, Torres de Colom incurre en el delito de "fraude de ley", contemplado en la legislación guatemalteca, aunque se abstuvo de adelantar si recurrirá en contra de su inscripción bajo las nuevas circunstancias.

El artículo 4 de la Ley del Organismo Judicial establece que "los actos contrarios a las normas imperativas y a las prohibitivas expresas son nulos de pleno derecho (...), se considerarán ejecutados en fraude de ley y no impedirán la debida aplicación de la norma que se hubiere tratado de eludir".

Para el constitucionalista Carlos Molina, "una posible simulación de divorcio constituiría delito". Mientras que Alejandro Balsells, del Centro para la Defensa de la Constitución, agregó que la simulación de la ruptura representa delito y "amerita una investigación de oficio del Ministerio Público".

El presidente Colom, que gobierna desde el 2008, explicó que "hacemos un sacrificio real, va a ser un divorcio real, una separación física. Para no provocar más inestabilidad en el proceso electoral, hemos tomado la decisión", agregó. En tanto, Sandra Torres (aún) de Colom declaró que el divorcio representa "un sacrificio familiar y personal" en pos de su carrera política.