Durante décadas, la astronomía sostuvo que las estrellas podían verse rojas, naranjas, blancas o azules, pero no realmente verdes. Ahora, un grupo de científicos encontró una excepción que obligó a revisar esa idea: una enana blanca cuya luz tendría una tonalidad verde visible para el ojo humano.
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Astrónomos hallaron una estrella verde por primera vez: el fenómeno que desafía lo que se sabía
Se trata de una enana blanca situada a unos 284 años luz de la Tierra. Su extraño tono no se debe a la temperatura, sino a los elementos presentes en su atmósfera.
La protagonista del hallazgo es WD J1330+6435, una enana blanca ubicada aproximadamente a 284 años luz de la Tierra. Investigadores de la Universidad de Warwick analizaron su espectro y determinaron que, si una persona pudiera observarla suficientemente cerca como para distinguir su superficie, presentaría un llamativo color verde amarillento similar al chartreuse.
El descubrimiento fue publicado en la revista científica RAS Techniques and Instruments. Los investigadores remarcaron que, hasta donde conocen, ninguna otra estrella había sido identificada de manera convincente con un verdadero tono verde, algo particularmente llamativo porque durante años se explicó que la combinación de longitudes de onda emitidas por las estrellas impedía que el ojo humano las percibiera de ese color.
¿Por qué esta estrella es verde?
La explicación está en su particular composición. WD J1330+6435 tiene una temperatura cercana a los 4.000 grados Celsius y una atmósfera extremadamente densa dominada por helio, en la que también aparecen elementos como sodio, calcio y litio.
Esos materiales probablemente proceden de restos rocosos de su antiguo sistema planetario que terminaron cayendo sobre la estrella. En condiciones de enorme presión, el sodio absorbe una amplia franja de luz amarilla, naranja y roja, modificando profundamente el color que termina escapando de la superficie.
Como consecuencia, queda proporcionalmente más luz en otras regiones del espectro y la estrella adquiere ese aspecto verdoso fantasmal. Es decir, no se trata de que produzca únicamente luz verde, sino de que su atmósfera filtra determinados colores de una manera excepcional.
No pudieron verla verde directamente
Existe, sin embargo, una particularidad importante. Los científicos no observaron el color verde directamente a través de un telescopio, ya que ninguna enana blanca está lo suficientemente cerca como para que el ojo humano pueda distinguir su disco y apreciar su color real.
Para determinar cómo se vería, el equipo estudió su espectro —la “huella digital” de la luz dividida según sus diferentes longitudes de onda— y utilizó modelos de visión humana para reconstruir el color que percibirían nuestros ojos si pudiéramos acercarnos a ella.
El resultado mostró que WD J1330+6435 tendría un verde notablemente más intenso que otras enanas blancas analizadas. El propio estudio identificó además otros objetos con tonos verdes más pálidos, aunque esta estrella representa el ejemplo más llamativo encontrado hasta el momento.
También encontraron estrellas rosas, amarillas y violetas
La investigación dejó otra sorpresa: las enanas blancas pueden presentar una variedad de colores mucho mayor de lo que se pensaba. Dependiendo de su temperatura, densidad y composición química, algunas podrían verse amarillas, rosas, violetas, celestes e incluso verdes.
Los científicos analizaron además una muestra representativa de 151 enanas blancas situadas a menos de 65 años luz de la Tierra y encontraron cinco con colores inusuales: dos amarillentas y tres rosadas. Esto sugiere que aproximadamente una de cada 30 podría presentar tonalidades alejadas del blanco convencional.
Las enanas blancas son los restos extremadamente compactos que quedan cuando estrellas similares al Sol terminan su evolución. El nuevo estudio demuestra que esos objetos no solo permiten reconstruir la historia de una estrella, sino que los restos de antiguos planetas que caen sobre ellas pueden llegar a modificar incluso el color con el que serían vistas en el espacio.