Santiago Peña

De Ueno Bank al arresto de Santiago Peña: la ruta de la crisis que derribó al presidente de Paraguay

El colapso de uno de los bancos más grandes del país dejó millones de cuentas bloqueadas, comprometió fondos públicos y jubilatorios y terminó en un juicio político. Peña fue destituido, detenido y este sábado declaró ante la Fiscalía.

Por Enzo Arrieta 7 de noviembre de 2026 - 13:53

Paraguay atravesó en menos de una semana una de las mayores crisis políticas y financieras de su historia reciente. Lo que comenzó con la caída de Ueno Bank, una entidad con alrededor de 2,9 millones de clientes y una fuerte presencia de fondos públicos, terminó con Santiago Peña destituido de la Presidencia, detenido y sometido a una investigación penal.

Pero el caso no comenzó el 3 de noviembre, cuando el Banco Central suspendió las operaciones del banco. Detrás había una historia de relaciones entre Ueno y el poder político, inversiones millonarias de organismos estatales, préstamos a empresas vinculadas y sucesivas advertencias dentro del propio organismo encargado de controlar el sistema financiero.

El desenlace fue vertiginoso. En cuatro días hubo una intervención bancaria, órdenes de captura, 27 personas imputadas, manifestaciones en las calles, la ruptura del Partido Colorado, una renuncia que no fue aceptada, un juicio político y una votación unánime en el Senado para separar a Peña del cargo. Pedro Alliana asumió inmediatamente la Presidencia.

Cómo empezó todo: la relación entre Peña, Ueno y el Banco Central

Santiago Peña mantuvo vínculos empresariales con el grupo relacionado con Ueno antes y durante los primeros años de su carrera presidencial.

Para comprender el escándalo hay que retroceder hasta 2023, cuando Peña llegó al Gobierno. En su declaración jurada figuraban acciones en Ueno Holding por unos G. 6.144 millones, además de un certificado de depósito por G. 2.400 millones en Ueno y bonos de ITTI, otra compañía relacionada con el conglomerado empresarial. Según la documentación incorporada posteriormente a las denuncias, Peña vendió sus acciones en abril de 2025.

Otro nombre se volvió central: Carlos Carvallo. Había presidido Financiera Ueno hasta agosto de 2023 y luego fue designado por el Ejecutivo como presidente del Banco Central del Paraguay. En noviembre de ese año, ya bajo su conducción, el regulador autorizó a Ueno a operar como banco. Esa secuencia fue después utilizada por los acusadores de Peña para cuestionar posibles conflictos de intereses y la denominada “puerta giratoria” entre empresas reguladas y organismos de control.

Con el tiempo, además, grandes cantidades de recursos estatales comenzaron a quedar colocadas en Ueno. Entre ellos había fondos del Instituto de Previsión Social (IPS): alrededor de USD 355 millones estaban invertidos en la entidad cuando estalló la crisis. AP calculó que la expansión del banco estuvo sostenida por más de USD 800 millones de dinero público proveniente de diferentes organismos.

La intervención de Ueno Bank dejó a millones de clientes con restricciones para acceder a sus fondos y desató protestas en Asunción.

La cronología: de las primeras alertas a la caída de Peña

¿Qué se investiga concretamente?

El corazón del expediente es determinar si desde el poder político y los organismos reguladores se favoreció irregularmente a Ueno Bank y a empresas de su mismo conglomerado, y si recursos públicos fueron expuestos a riesgos que ya eran conocidos. La Fiscalía investiga actualmente a Peña por posibles hechos de lesión de confianza y administración en provecho propio, aunque los fiscales aclararon que la causa está en una etapa inicial y que las calificaciones pueden modificarse o ampliarse a medida que avance la investigación.

Una de las cuestiones principales es qué ocurrió con los préstamos concedidos a compañías vinculadas con los propios controladores del banco. Los investigadores sostienen que la entidad excedió límites previstos para operaciones con partes relacionadas y que parte de esas exposiciones habría sido ocultada o reorganizada mediante otras sociedades del grupo. También deberá determinarse quién autorizó y bajo qué condiciones la colocación de grandes cantidades de dinero público y fondos previsionales en Ueno, especialmente cuando ya existían señales internas sobre problemas de solvencia y operaciones cuestionadas.

Por qué el caso alcanzó directamente a Santiago Peña

El vínculo no se basa únicamente en que Peña fuera presidente cuando quebró el banco. Los legisladores que impulsaron el juicio político señalaron varios elementos concretos: su antigua participación accionaria en Ueno Holding, la designación de un exdirectivo de Financiera Ueno al frente del Banco Central y las inversiones realizadas por organismos estatales durante su administración.

La acusación política sostuvo además que hubo fallas en la supervisión del banco pese a las alertas generadas durante 2026. Es importante distinguir ambos planos: el Senado ya resolvió la responsabilidad política de Peña y lo destituyó, mientras que su eventual responsabilidad penal todavía deberá ser determinada por la Justicia. Peña ha rechazado haber cometido delitos. Su defensa cuestionó también el procedimiento del juicio político y sostuvo que no tuvo tiempo suficiente para preparar sus descargos.

Qué ocurrió con los ahorristas

La caída de Ueno tuvo un impacto extraordinario porque el banco había conseguido una penetración masiva en Paraguay. Millones de personas utilizaban sus cuentas, tarjetas y aplicaciones para operaciones cotidianas. El Gobierno y el Congreso activaron el Fondo de Garantía de Depósitos para comenzar a devolver dinero a los clientes. También se aprobaron mecanismos de anticipos para acelerar los pagos mientras continúa el complejo proceso de resolución de la entidad.

La mayor incertidumbre está en los montos que exceden las garantías legales y en las inversiones de organismos públicos. Su recuperación dependerá del patrimonio que pueda rescatarse durante la liquidación y de las responsabilidades que determine la investigación.

Qué pasa ahora con Santiago Peña y Paraguay

Desde la noche del viernes, Pedro Alliana es formalmente presidente de Paraguay. Su primera jornada estuvo marcada por movimientos en el gabinete y por la necesidad de administrar las consecuencias económicas y políticas del derrumbe de Ueno Bank.

Peña, en cambio, pasó en cuestión de horas de ocupar la Presidencia a permanecer bajo custodia. Este sábado fue llevado a la Fiscalía para su declaración indagatoria y los investigadores analizaban la presentación de una imputación formal y las medidas cautelares que deberán ser posteriormente resueltas por un juez.

Así, el juicio político cerró el capítulo institucional de la crisis, pero el caso Ueno recién comienza en los tribunales. La Justicia deberá establecer qué ocurrió con los recursos del banco, cuánto dinero podrá recuperarse y si existieron responsabilidades penales de directivos, funcionarios y del expresidente.

Pedro Alliana juró como presidente de Paraguay tras la destitución de Santiago Peña y deberá completar el período constitucional 2023-2028.

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