El presidente Donald Trump firmó este lunes una orden ejecutiva que flexibiliza las recomendaciones de vacunación infantil en Estados Unidos de larga data, pide más investigación sobre las consecuencias sobre la salud de los niños y ordena separar la triple vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubeola para que se repartan en visitas médicas separadas.
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El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que pide espaciar las vacunas infantiles
Según el decreto de la Casa Blanca, se recomienda ahora administrar cada vacuna en su propia visita al médico y separar la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola en tres dosis diferentes.
Según el decreto de la Casa Blanca, se recomienda ahora administrar cada vacuna en su propia visita al médico y separar la vacuna contra el sarampión, paperas y rubéola (MMR por sus siglas en inglés, equivalente a la vacuna Triple Viral de Argentina) en tres dosis diferentes. En EE.UU. no hay vacunas separadas contra esas tres enfermedades.
También pide al Departamento de Salud mejorar la investigación sobre vacunas, según la hoja informativa. La portavoz Karoline Leavitt dijo que el decreto pide “mayor flexibilización en la vacunación e investigación”.
Expertos en salud pública han expresado su preocupación de que espaciar las inyecciones, como sugiere Trump, puede aumentar el riesgo de que los niños se infecten con una enfermedad prevenible por vacuna antes de volver a visitar al médico. Además, complica la vacunación porque deben llevarlo varias veces al profesional para que los inmunice y fomenta la libre elección de los familiares sobre si vacunar a los chicos, en medio de un fuerte auge del movimiento antivacunas.
Trump ha manifestado varias veces sus sospechas de que el número o el momento de las vacunas podrían influir en el desencadenamiento de trastornos del espectro autista, aunque el consenso científico y décadas de estudios han concluido firmemente que no existe ninguna relación.
Las vacunas infantiles --y cómo y cuándo administrarlas en combinación-- pasan por rigurosos estudios, y el seguimiento de la seguridad continúa durante años mientras se usan las dosis.
La noticia llega poco antes de que comiencen las clases y mientras el país lidia con un brote de sarampión que, según los expertos, podría hacer que Estados Unidos pierda estatus de país libre de esa enfermedad.
"Al firmar esta orden ejecutiva, el presidente está ayudando a los estadounidenses que se hacen preguntas, especialmente después de la COVID, sobre los requisitos de vacunación, y abre un diálogo para fomentar la confianza pública", dijo un funcionario de la Casa Blanca al sito The Daily Caller, que anticipó la noticia.
"Sobre este tema en particular ha habido mucha desinformación y mala información en los medios", dijo otro funcionario de la Casa Blanca. "En la orden ejecutiva, no hay nada que no esté basado en datos y ciencia de referencia de oro. Estamos adoptando un enfoque basado en la evidencia, pero gran parte de la información no está basada en la evidencia", agregó.