En un clima de creciente violencia y extrema polarización, los colombianos celebran este domingo unas reñidas elecciones presidenciales entre la continuidad de la izquierda o un giro a la derecha tradicional o dura. Los sondeos vaticinan que tres candidatos, sobre un total de 11 aspirantes, lucharán por llegar al balotaje previsto para el 21 de junio.
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Elecciones en Colombia: el país decide entre la continuidad de la izquierda o un giro a la derecha dura
Tres candidatos se disputan llegar al balotaje del 21 de junio. El gran reto de la violencia armada bajo un clima tenso de elecciones.
Ellos son Iván Cepeda, de 63 años, candidato del izquierdista Pacto Histórico y heredero del presidente Gustavo Petro; Paloma Valencia, de 48, postulante del derechista Centro Democrático; y el “outsider” del ultraderechista partido Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, de 47, admirador de Javier Milei y Nayib Bukele.
Otros ocho postulantes de izquierda, derecha e independientes no aparecen con posibilidades reales en las encuestas.
Cepeda lidera los sondeos, seguido de cerca por De la Espriella. Valencia se ubica en tercer lugar. Pero ninguno de ellos alcanzaría el 50% más uno de los votos válidos para ser electos en primera vuelta.
“Hay mucha incertidumbre. El campo está abierto. Hay tres candidaturas fuertes. Cepeda y De la Espriella están con un empate técnico, pero no sabemos qué puede pasar con Valencia, que cuenta con el apoyo de un partido tradicional que puede movilizar el voto el domingo”, dijo a TN la analista política Eugenie Richard, docente de la Universidad Externado de Colombia.
Creciente violencia y polarización
Más de 41 millones de colombianos están habilitados para votar este domingo. Solo elegirán al presidente y su vice. Los comicios parlamentarios se celebraron en marzo. La izquierda emergió como la primera minoría en un Congreso fragmentado y sin mayorías dominantes.
Petro, el primer presidente de izquierda del país, no puede aspirar a una reelección consecutiva, prohibida por la Constitución.
Las elecciones se celebran en un marco de violencia armada creciente vinculada a la guerrilla y al narcotráfico que obligó a desplegar 248.000 policías y militares para custodiar el proceso electoral. Ese será el gran reto del futuro presidente.
“Hay regiones del país con problemas de seguridad serios. Ha sido bastante complejo en algunas zonas donde sectores armados están haciendo campaña por uno u otro bando. La situación ha sido bastante tensa en estos ultimos días”, dijo a TN el analista Carlos Moreno, docente de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.
Se estima que hay 27.000 hombres en armas y 16 zonas en disputa territorial entre las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN), grupos paramilitares y organizaciones criminales y del narcotráfico.
En los últimos meses se registraron atentados, enfrentamientos, ataques con drones y hasta el asesinato del precandidato presidencial de la derecha tradicional Miguel Uribe Turbay, baleado en plena calle en Bogotá el pasado 7 de junio. Tras dos meses de agonía, murió el 11 de agosto.
“La violencia será uno de los temas urgentes del futuro gobierno. En los últimos cuatro años organizaciones nacionales y locales se han fortalecido y en algunas ciudades la violencia ha recrudecido. El nuevo presidente deberá administrar el tema seguridad para ver de qué manera contrarrestar a estas organizaciones armadas”, dijo Moreno.