Chile recibió una propuesta del Reino Unido para ampliar su cooperación naval, en un momento en que la cuestión Malvinas sigue siendo un punto de fricción entre Londres y la Argentina. La oferta incluye la construcción local de fragatas y el desarrollo de una fuerza híbrida, que combine buques tripulados con plataformas no tripuladas.
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En plena tensión por Malvinas, Chile recibió una oferta británica para construir fragatas
Una empresa vinculada a la Royal Navy propuso fabricar localmente buques Arrowhead 140 y desarrollar una flota híbrida con naves tripuladas y no tripuladas. Las conversaciones recién empiezan
La iniciativa fue presentada por sir Nick Hine, exvicealmirante de la Royal Navy y ejecutivo de Babcock International, durante una visita a Valparaíso a comienzos de octubre. El planteo contempla transferencia de tecnología y conocimientos para que ASMAR (Astilleros y Maestranzas de la Armada) y la industria chilena participen en una eventual producción de fragatas Arrowhead 140. Por ahora, las conversaciones están en una etapa inicial, sin contratos, cantidades ni calendarios definidos.
Una relación de defensa que se profundiza
La propuesta aparece en un contexto de vínculos militares sostenidos entre Santiago y Londres. En junio de 2026, ambos países realizaron en Londres el XXIII mecanismo de conversaciones entre sus ministerios de Defensa, con una agenda que incluyó desarrollo de capacidades e intercambio de experiencias. En agosto, el ministro chileno de Defensa, Fernando Barros, se reunió con el embajador británico David Concar para analizar nuevas oportunidades de cooperación.
La fragata Arrowhead 140
La Arrowhead 140 es el diseño en el que se basan las fragatas Type 31 de la Royal Navy. Babcock también lo promueve en Polonia e Indonesia, donde los programas prevén la participación de astilleros nacionales y la transferencia de capacidades industriales. Para Chile, la empresa plantea un modelo parecido: construir en el país, con apoyo de ingeniería británica y adaptación a los requerimientos de la Armada.
La oferta coincide con la Política Nacional de Construcción Naval 2025-2040, que busca fortalecer la industria local y ampliar las capacidades de diseño, fabricación y mantenimiento de buques. Además, apunta a una plataforma nueva frente a parte de las unidades que Chile opera hoy, varias de ellas compradas de segunda mano a la Marina británica. Hine destacó que el diseño permite elegir sistemas de armas, gestión de combate y helicópteros, y que tiene margen para sumar nuevas capacidades durante su vida útil. La configuración final dependería de lo que pida Chile.
ARMOR Force: fragatas que comandan buques no tripulados
La propuesta incluye también ARMOR Force, un concepto en el que una fragata tripulada funciona como nodo de mando para coordinar plataformas de superficie no tripuladas. Esas embarcaciones podrían adaptarse a distintas misiones con módulos intercambiables, orientados a defensa antiaérea, respuesta frente a drones o guerra antisubmarina. Sin embargo, su aplicación en Chile todavía está en discusión entre la industria y ambas armadas, y requeriría definir plataformas, sistemas de control, armamento, comunicaciones e interoperabilidad.
El trasfondo en el Atlántico Sur
Para la Argentina, estos movimientos tienen una dimensión estratégica por la disputa de soberanía sobre las islas Malvinas y la presencia militar británica en el Atlántico Sur. Londres, por su parte, sostiene que sus fuerzas en las islas cumplen una función defensiva y mantiene su posición sobre la soberanía del archipiélago.
La concreción de la oferta, aclara la fuente, dependerá de las decisiones de Santiago y de los requisitos que fije la Armada chilena.