ESTADOS UNIDOS

Estados Unidos vota este martes: qué se elige y por qué Trump pone en juego el control del Congreso

Las elecciones de medio término definirán las 435 bancas de la Cámara de Representantes y 35 lugares del Senado. También se elegirán 36 gobernadores y miles de cargos estatales.

Por Redacción Diario de Cuyo 2 de noviembre de 2026 - 14:08

Estados Unidos volverá a las urnas este martes 3 de noviembre en unas elecciones que pueden cambiar por completo el equilibrio de poder en Washington. Donald Trump no será candidato y la Presidencia no está en juego, pero los estadounidenses definirán quién controlará el Congreso durante los últimos dos años de su mandato, además de elegir gobernadores, legisladores estatales y autoridades locales en buena parte del país.

Son las denominadas midterm elections o elecciones de medio término, que se celebran a mitad del período presidencial. Tradicionalmente funcionan como una evaluación de la gestión del mandatario de turno y esta vez tendrán un peso especial porque los republicanos llegan con mayorías ajustadas tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.

Qué se vota este martes en Estados Unidos

La jornada electoral tendrá miles de cargos y decisiones en juego en todo el país, aunque la principal atención estará puesta sobre el Congreso federal.

A diferencia de una elección presidencial, cada estado presenta una boleta diferente según los cargos y consultas que correspondan a su territorio. También habrá elecciones para fiscales, secretarios estatales, jueces, alcaldes y otras autoridades locales.

El gran premio: quién controlará el Congreso

Los republicanos llegan a la elección con el control de las dos cámaras, pero con márgenes estrechos. Antes de la votación cuentan con 218 bancas contra 214 demócratas en la Cámara de Representantes, mientras que en el Senado mantienen una mayoría de 53 a 47.

Por ese motivo, los demócratas necesitan obtener una ganancia neta de cuatro bancas tanto en Diputados como en el Senado para modificar el control de cada cámara. Las proyecciones previas muestran mejores perspectivas opositoras en la Cámara de Representantes, mientras que la batalla por el Senado aparece mucho más ajustada.

La diferencia es fundamental para Trump. Con un Congreso controlado por su partido, el presidente tiene mayores posibilidades de avanzar con leyes, presupuestos y buena parte de su programa político. Si los demócratas recuperan una o ambas cámaras, tendrán herramientas para bloquear o negociar proyectos y aumentar la presión sobre la Casa Blanca.

Los estados que pueden definir el Senado

La pelea más cerrada aparece en un pequeño grupo de estados donde apenas unos puntos pueden decidir qué partido controla la Cámara alta. Reuters identifica entre los escenarios centrales las elecciones de Alaska, Kansas, Maine, Ohio, Iowa y Texas, además de Michigan, donde los republicanos tienen una de sus mejores posibilidades de conquistar una banca actualmente en manos demócratas.

Algunos de esos territorios tienen un dato especialmente significativo: Trump los ganó con comodidad en las presidenciales de 2024, pero las elecciones legislativas de este año presentan competencias mucho más parejas. Una victoria demócrata en varios de esos estados podría abrirles el camino hacia el control del Senado.

En la Cámara de Representantes, en cambio, la disputa estará mucho más repartida entre distritos competitivos de distintos estados. Debido a la estrecha mayoría republicana, un movimiento relativamente pequeño de bancas puede modificar quién controla la Cámara.

Qué se juega Donald Trump

Aunque su nombre no estará en ninguna candidatura nacional, la elección será el primer gran veredicto electoral sobre la segunda presidencia de Trump. Entre las principales preocupaciones de los votantes aparecen el costo de vida, la economía, la inmigración, los aranceles y la política exterior estadounidense.

Si los republicanos mantienen ambas cámaras, el resultado reforzaría la posición política del mandatario y le permitiría afrontar los dos últimos años de su gestión con un Congreso aliado. También fortalecería su influencia dentro del Partido Republicano y sobre la futura sucesión presidencial de 2028.

Una derrota, especialmente si los demócratas conquistan las dos cámaras, cambiaría el escenario. La oposición podría asumir el control de comisiones parlamentarias, iniciar investigaciones sobre decisiones del Gobierno, citar funcionarios, reclamar documentación y dificultar la aprobación de nuevas leyes.

El Senado tiene además atribuciones particularmente importantes porque interviene en la confirmación de numerosos funcionarios federales y jueces. Por eso, perder esa cámara podría condicionar nombramientos durante la segunda mitad de la gestión.

¿Trump podría seguir gobernando si pierde el Congreso?

Sí. Una derrota republicana no significa que Trump pierda la Presidencia ni que su Gobierno quede automáticamente paralizado. El mandatario conservará facultades ejecutivas y también podrá vetar leyes aprobadas por un Congreso opositor.

La Casa Blanca ya analiza alternativas para continuar avanzando en áreas como inmigración, aranceles, gasto público y vivienda mediante facultades presidenciales si los demócratas recuperan terreno legislativo. Sin embargo, el Ejecutivo no puede reemplazar completamente al Congreso: determinadas leyes, presupuestos y decisiones requieren necesariamente su participación.

Además, una mayoría opositora podría intensificar la supervisión sobre el Gobierno mediante investigaciones y audiencias parlamentarias, herramientas que el presidente no puede bloquear simplemente mediante un decreto.

Por qué se llaman elecciones de medio término

Las elecciones legislativas federales se realizan cada dos años. Cuando coinciden con una elección presidencial, los estadounidenses votan simultáneamente por presidente y Congreso. Cuando ocurren a mitad de un mandato presidencial se las conoce como midterms.

En esta oportunidad se desarrollan exactamente dos años después de las presidenciales de 2024 y dos años antes de las próximas elecciones para la Casa Blanca, previstas para 2028.

La fecha tampoco es casual. Desde el siglo XIX, la legislación estadounidense establece que las elecciones federales se realicen el martes posterior al primer lunes de noviembre, una tradición que continúa vigente hasta la actualidad.

Una elección que también empieza a marcar 2028

El resultado no solamente determinará cómo podrá gobernar Trump hasta el final de su mandato. También comenzará a ordenar la carrera hacia las presidenciales de 2028, cuando Estados Unidos deberá elegir nuevamente presidente.

Una buena elección republicana fortalecerá a Trump como principal ordenador de su partido y tendrá impacto sobre quienes busquen sucederlo. Del lado demócrata, los resultados también servirán para medir qué perfiles y estrategias tienen mayor capacidad electoral después de la derrota presidencial sufrida en 2024.

La primera definición llegará este martes: 435 representantes, 35 senadores y 36 gobernadores, además de miles de cargos estatales, quedarán en manos de los votantes. Pero el dato político central será otro: saber si Donald Trump conservará un Congreso republicano o deberá afrontar sus últimos dos años en la Casa Blanca con una oposición fortalecida.

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