El gobierno de Estados Unidos encabezado por Donald Trump oficializó la incorporación de un funcionario con profundas raíces en la Argentina para manejar la diplomacia regional. Se trata de Juan Pablo Segura, de 38 años, quien asumió formalmente como subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental. Desde este puesto estratégico en el Departamento de Estado, el flamante funcionario tendrá bajo su órbita la relación directa con América Latina, el Caribe y Canadá.
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Fuerte apuesta de Trump: un hijo de inmigrantes argentinos asumió un cargo clave para América Latina
Juan Pablo Segura, de 38 años e hijo de padres argentinos, juró como subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental.
Perfil y trayectoria: de la tecnología y los negocios al sector público
Nacido en Alexandria, Virginia, Segura es hijo de Alejandra y Enrique Segura, un reconocido economista argentino con trayectoria en organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial.
A diferencia de los diplomáticos de carrera tradicionales, su perfil combina experiencia en el sector privado y una marcada gestión en la política local estadounidense:
Emprendedor tecnológico: En 2014 cofundó Babyscripts, una compañía de tecnología enfocada en la salud y el monitoreo materno que se posicionó entre las más innovadoras del sector.
Gestión estatal: Saltó a la función pública de la mano del gobernador republicano Glenn Youngkin, quien lo designó secretario de Comercio y Comercio Internacional de Virginia.
Los ejes de su gestión y la agenda regional
Tras ser confirmado por el Senado estadounidense, Segura agradeció el respaldo y remarcó cuáles serán las prioridades de su gestión bajo los lineamientos de la administración republicana y en sintonía con el secretario de Estado, Marco Rubio.
Entre los principales objetivos fijados para el hemisferio se destacan el combate frontal contra los cárteles y el narcoterrorismo, la seguridad fronteriza y el fortalecimiento de la diplomacia comercial. Su llegada a la primera línea de la política exterior de la Casa Blanca se da en un momento de reconfiguración de alianzas estratégicas en la región, con especial atención en los vínculos bilaterales y los recursos críticos del continente.e