El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció la prohibición total de las apuestas deportivas y los casinos en línea, una decisión que entra en vigor de inmediato y que fue presentada por el Ejecutivo como una respuesta urgente al creciente impacto social y económico de las llamadas “bets” sobre el endeudamiento de las familias.
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Lula da Silva prohibió por decreto las apuestas deportivas y los casinos online a nueve días de los comicios
A nueve días de las elecciones presidenciales, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva prohibió por decreto las apuestas deportivas y los casinos online para frenar el endeudamiento familiar.
El anuncio se produjo durante un acto encabezado por el mandatario en San Pablo, donde el ministro de Hacienda, Dario Durigan, sentenció: “Desde hoy no se puede poner más dinero en los sitios de apuestas en el país”. La medida se implementó mediante un decreto provisional y deberá ser convalidada por el Congreso dentro de un plazo máximo de 120 días para mantener su vigencia definitiva. Asimismo, el Gobierno adelantó que enviará al Parlamento un proyecto de ley complementario para incorporar la actividad al Código Penal y endurecer las sanciones contra el juego en línea clandestino.
Impacto social y el dramático testimonio de la crisis de las “bets”
Lula convirtió el combate frontal contra las apuestas virtuales en uno de los ejes centrales de su discurso en la recta final de la contienda electoral, donde busca un nuevo mandato frente al senador opositor Flávio Bolsonaro en una competencia muy estrecha.
Durante su exposición, el mandatario alertó sobre la masificación de estas plataformas en los hogares brasileños: “El casino está en la cocina, en la sala, con niños, con jubilados. Es necesario tener un control”. En una línea crítica, comparó la problemática con una patología de extrema gravedad: “No es una broma, es algo serio que está afectando la salud mental de las personas pobres que juegan para ver si consiguen comprar el pan al día siguiente. Hacen creer a las personas más necesitadas que el juego va a resolverles la vida. Esto es como un cáncer. O sacamos el tumor o el tumor nos va a matar”.
De acuerdo con las estadísticas oficiales citadas por el Ejecutivo, cerca de 25 millones de brasileños apostaron durante 2025 unos 220.600 millones de reales (equivalentes a unos 42.500 millones de dólares). Un estudio reciente de la Universidad de San Pablo estimó que el fenómeno restó entre 120.000 y 141.000 millones de reales a la actividad económica general debido a la retracción del consumo.
Reacciones en el fútbol y fuerte cruce político
La decisión generó una onda expansiva inmediata en distintos sectores de la economía y el deporte. Por un lado, las entidades del fútbol brasileño incluidos clubes de primera división como Flamengo y Palmeiras cuestionaron públicamente el veto, advirtiendo que las casas de apuestas son los principales patrocinadores de numerosas instituciones y que la medida golpea duramente los ingresos del sector. A su vez, advirtieron sobre el riesgo latente de que la prohibición impulse el crecimiento de plataformas ilegales fuera del radar del Estado.
En el plano político, la reacción opositora no tardó en llegar. El candidato presidencial Flávio Bolsonaro acusó a Lula de perpetrar una “estafa electoral”, cuestionando la contradicción de prohibir una actividad que el propio oficialismo había regulado y legalizado a finales de 2023. El senador opositor ironizó sobre la temporalidad del decreto al señalar que depende de la aprobación del Congreso y calificó la jugada como un manotazo de ahogado de tinte estrictamente electoralista ante la paridad en los sondeos.