La ciencia ha visto lo que, hasta ahora, no pensaba. A través de cambios en el océano detectados por satélites, incluidos de la NASA, científicos lograron detectar que algo estaba ocurriendo en el fondo del océano, sin necesidad de bajar hasta ahí. Una erupción volcánica se produjo en el mar de Bismarck y el misterio que la rodea es grande.
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Misteriosa erupción volcánica en el mar: ¿nacerá una nueva isla?
Un erupción volcánica mantiene en expectativa a los científicos por lo que podría surgir, pero también hay dudas sobre cómo ocurrió, cuánto durará y más.
Satélites revelan erupción volcánica submarina que nadie esperaba
Las erupciones volcánicas, de por sí, siempre llaman la atención. Pero, la que se ha desarrollado en el mar de Bismarck, en Papúa Nueva Guinea, tiene a los científicos desconcertados, y no sólo por lo que podría surgir.
Y es que, los científicos han tenido una impensada dificultad para estudiar el fenómeno: no hay mapas de alta resolución del lecho marino en ese lugar.
De acuerdo con la NASA, la zona donde ocurrió la erupción volcánica se caracteriza por ser compleja geológicamente hablando: tiene muchas fallas, formaciones volcánicas, fisuras, escarpes, zonas activas de subducción, y una expansión a profundidades que ha hecho difícil cartografiarlo.
Sin embargo, eso no fue impedimento para que la ciencia descubriera que algo extraño estaba pasando ahí.
El 8 de mayo de 2026, diferentes satélites detectaron indicios de una erupción volcánica submarina inesperada en el centro del mar de Bismarck. Era apenas el comienzo de todo un misterio rodeado por preguntas.
La ciencia no está segura de lo que pasó en el mar de Bismarck
En sí, los científicos creen que se está produciendo una "nueva erupción" a lo largo de la dorsal de Titán, no obstante, no están seguros de lo que realmente está ocurriendo.
Según la NASA, hay "poca claridad o consenso" sobre qué formación volcánica podría estar en erupción, cuál es la profundidad original del cráter actualmente activo, cuándo fue su última erupción o cuánto durará.
Pese a estas incógnitas, "la buena noticia es que existen enormes oportunidades para explorar y aprender utilizando plataformas satelitales tanto gubernamentales como comerciales que ya están en órbita", dijo Jim Garvin, científico jefe del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA. Noticias
En general, los satélites mostraron en medio del mar, una gran columna de ceniza, decoloración del agua del océano (incluida una llamativa mancha verde) y balsas de piedra pómez volcánica.
La NASA especifica que, por ejemplo, los satélites Aqua y Terra de la NASA capturaron imágenes ópticas de columnas volcánicas blancas y ricas en vapor que se elevaban hacia la atmósfera, mientras que el sensor que de color del océano del satélite PACE detectó aguas descoloridas y turbias alrededor del lugar de la erupción.
¿Nacerá una nueva isla?
Una posibilidad luego de esta inesperada erupción volcánica es que nazca una nueva isla y que los científicos lo vean en primera fila.
"Ahora esperamos con gran expectación para ver si nace una nueva isla, algo que rara vez hemos podido observar con satélites en el momento en que sucede", indicó Garvin.
De acuerdo con la NASA, el plan de los científicos es analizar los datos de radar del satélite NISAR de la NASA e ISRO, y de la misión RADARSAT de la Agencia Espacial Canadiense para trazar los contornos de cualquier nueva tierra que surja.
De emerger una nueva isla, estarían atentos para ver cómo evoluciona y también sería una oportunidad para estudiar cómo responde a la colonización de plantas y animales, las precipitaciones, y más.
Lo último que se sabe
De acuerdo con Gizmodo, nuevos datos de la erupción volcánica en el mar de Bismarck, muestran que, luego de las primeras semanas, la actividad comenzó a disminuir.
"A finales de mayo todavía surgían columnas desde dos respiraderos y continuaba llegando piedra pómez a la superficie, pero las emisiones eran menos intensas", detalla.
Ya en julio, el Observatorio Vulcanológico de Rabaul situaba la actividad en niveles muy bajos, y tampoco se ha producido una isla permanente. Mientras tanto, los científicos no han perdido de vista al fenómeno.