OPINIÓN

Roberto Maidana, analista internacional: "El estilo agresivo y prepotente de Trump acaba de recibir el peor rechazo posible"

El avance de los demócratas en territorios tradicionalmente republicanos dejó en evidencia el malestar de parte del electorado con la administración de Donald Trump. El encarecimiento del costo de vida, la política arancelaria y la suba de los combustibles en medio del conflicto con Irán marcaron el clima electoral.

4 de noviembre de 2026 - 09:15

por Roberto Adrián Maidana

La "ola azul" arrasó en Estados Unidos y puso a Donald Trump en un papel jamás esperado para él. Su estilo agresivo y prepotente acaba de recibir el peor rechazo posible: el de sus propios ciudadanos en una elección. El descontento por su gobierno - por varias causas, pero la principal fue el desbarajuste económico - es tal en los Estados Unidos que el presidente perdió el control del Capitolio - el Congreso - en pleno.

Se esperaba que los demócratas podían recuperar el control de la cámara de representantes. Pero este tsunami azul (por el color de ese partido) hizo que la oposición también se quede con el dominio de la Cámara alta. Esto limita enormemente la capacidad de acción de Trump para sus últimos gobiernos. Tanto, que anticipando lo que se podía venir, anunció que no tendría ningún problema en convertirse en "Mr. Veto", para bloquear cualquier ley que voten los demócratas.

La elección dejó varios golpes duros en la política interna en Estados Unidos. Por ejemplo, el triunfo de una gobernadora mujer y latina en el estado hiperconservador de Texas, por primera vez desde 1995. Y en Florida, el bastión de los republicanos donde vive Trump cuando no está en la Casa Blanca- el candidato republicano ganó agónicamente. Pero también tiene una nota característica: es el primer gobernador afroamericano en la historia.

Ahora, hay que observar cuál será la reacción de Wall Street y del mundo entero, con ganadores y perdedores luego de esta catastrófica elección para Donald Trump.

La ola azul que borró con "MAGA" y los sueños de Trump

"Si yo hubiese estado en las boletas, ganaba", atinó a decir Trump en una noche compleja en la Casa Blanca. Algo totalmente falso porque jamás hubo chance de tener al presidente las boletas del Senado, la Cámara baja y las gobernaciones en todo Estados Unidos.

Por eso, estas elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos dejaron un resultado muy duro y adverso para Donald Trump: los demócratas conquistaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, en una votación que funcionó como un fuerte cuestionamiento a la gestión del presidente republicano. El resultado modifica el equilibrio de poder en Washington y abre una nueva etapa de confrontación política durante los dos últimos años de su mandato.

La derrota republicana se produjo en medio del malestar por el costo de vida, la guerra con Irán y las críticas a la conducción del Gobierno. Los demócratas consiguieron avances en estados tradicionalmente republicanos y transformaron en victorias varias de las contiendas más observadas de la jornada electoral.

El resultado representa un cambio sustancial respecto de las elecciones de 2024, cuando Trump regresó a la Casa Blanca con el respaldo de una coalición electoral que le permitió recuperar el poder.

El avance demócrata en estados republicanos

Uno de los aspectos más significativos de la elección fue la capacidad de los demócratas para imponerse en territorios donde los republicanos habían construido ventajas importantes.

En Texas, el demócrata James Talarico consiguió una victoria histórica en la carrera por el Senado. También hubo triunfos demócratas en Iowa, Kansas, Ohio, Carolina del Norte y Carolina del Sur. En Kansas, Adam Hamilton logró una victoria que puso fin a casi un siglo sin un senador demócrata elegido por ese estado.

En Maine, el republicano Susan Collins, una de las figuras más conocidas de su partido en el Senado, perdió frente al demócrata Troy Jackson. Los resultados reflejaron un desplazamiento de votantes que dos años antes habían respaldado a Trump.

La tendencia también se manifestó en distritos de la Cámara de Representantes que los republicanos habían intentado asegurar mediante cambios en sus límites electorales. Amy Acton logró quedarse con la gobernación de los conservadores de Texas. Por primera vez en 31 años. Y es una mujer, la primera gobernadora de la historia. De la misma manera, Talarico ganó su banca siendo un pastor que pregona valores religiosos, algo que le arrebató a la "liturgia" que usaban los republicanos en el estado.

El otro gran derrotado es el vicepresidente J.D. Vance. En su estado, Ohio, uno de los que son clave para los republicanos. Arrasaron hace apenas dos años. Esta vez, perdieron con su candidato para el senado y tendrán una mujer gobernadora y del partido demócrata: Amy Action. Esto lo deja en un plano de extrema debilidad para su anhelo de ser el "heredero" de Trump en el 2028.

La economía y la guerra con Irán, en el centro del voto

El resultado electoral estuvo atravesado por el descontento de una parte del electorado con la situación económica y las decisiones de la Casa Blanca. El aumento del costo de vida, la preocupación por el rumbo del país y el rechazo a la guerra con Irán aparecieron entre los factores que debilitaron a los republicanos.

Los sondeos a boca de urna también mostraron una demanda de mayores controles sobre el poder presidencial. Según datos citados por Reuters, siete de cada diez votantes consultados querían que el Congreso ejerciera más contrapesos sobre el mandatario.

La elección se convirtió así en una evaluación de la gestión de Trump. Los demócratas lograron movilizar a sus bases y atraer apoyos en zonas que habían acompañado al republicano en 2024. Investing. El rechazo a la gestión de gobierno tiene un rechazo de los más altos en la historia reciente de los Estados Unidos.

Trump minimizó la derrota y anticipó una nueva confrontación

El presidente intentó restarle importancia al resultado. En una entrevista con Fox News, felicitó a los demócratas por su desempeño, pero negó que la derrota representara un rechazo personal a su administración.

Trump sostuvo que su Gobierno había protagonizado los dos mejores años de la historia presidencial y atribuyó parte de las pérdidas republicanas a que él no figuraba directamente en las boletas. Pero fue un aluvión "azul" que se quedó con casi todo lo posible en estas elecciones.

Sin embargo, durante la noche electoral también reaccionó con dureza en sus redes sociales. Cuestionó a dirigentes republicanos derrotados y publicó una imagen de una gorra con la palabra “Veto”, en una aparente señal de que utilizará sus atribuciones presidenciales para bloquear iniciativas de la oposición.

Tan fuerte fue la derrota, que no le quedó margen para hablar de fraude. El presidente Trump le dijo a The New York Times que aceptaría los resultados de las elecciones de medio término.

Qué cambia en los últimos dos años de mandato

El control demócrata de ambas cámaras abre un escenario complejo para Trump. La oposición podrá bloquear buena parte de su agenda legislativa, dificultar la aprobación de nuevas iniciativas y ejercer una supervisión más intensa sobre las decisiones de la administración.

El Senado tendrá un papel clave en la consideración de nombramientos presidenciales, mientras que la Cámara de Representantes podrá impulsar investigaciones parlamentarias sobre la gestión del Gobierno.

La nueva mayoría no significa que los demócratas puedan imponer automáticamente su programa: Trump conserva la Presidencia y sus facultades ejecutivas, incluido el poder de veto. Pero el resultado reduce su margen para avanzar sin negociaciones con la oposición.

La elección también deja una señal para la carrera política que conducirá a los comicios presidenciales de 2028. Los demócratas recuperaron terreno y demostraron que pueden competir en estados que hasta hace poco parecían fuera de su alcance.

Para Trump, el desafío será gobernar con un Congreso adverso sin profundizar el desgaste político. Para los demócratas, la prueba será transformar la victoria electoral en una alternativa de gobierno creíble. Es sin duda, el mayor valor de la democracia: la alternancia mediante el voto, algo que no pasa ni remotamente en otras potencias como China y Rusia.

Gentileza: A24.

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