Un amplio operativo de seguridad se desplegó este viernes en Ceuta, España, para trasladar a los migrantes que permanecían en asentamientos ubicados en las playas de El Trampolín y Benítez hacia un nuevo campamento habilitado en el Puerto de Ceuta. La jornada estuvo marcada por corridas, desorden e incidentes ante el temor de muchas personas de quedarse sin una plaza.
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Tensión y corridas en Ceuta: más de 4.000 migrantes intentan llegar a un campamento con 1.700 plazas
Un operativo con más de 240 agentes comenzó al amanecer para trasladar a migrantes de dos asentamientos de las playas de Ceuta. El temor a quedarse sin lugar provocó corridas, incidentes y enfrentamientos con la Policía.
El dispositivo comenzó poco después de las 6:30, luego de que cientos de personas se concentraran desde temprano en la zona de Playa Benítez a la espera de conocer cómo se realizaría el traslado. La operación cuenta con más de 240 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil, además de drones.
El operativo se puso en marcha un día después de que la Audiencia Nacional levantara el veto que pesaba sobre el campamento. El tribunal rechazó el recurso presentado por el Sindicato Unificado de Policía, que había conseguido paralizar de manera cautelar la apertura del recinto por cuestionamientos vinculados con su ubicación próxima a infraestructuras consideradas estratégicas.
Uno de los principales problemas de la jornada fue la diferencia entre la cantidad de personas que necesitan alojamiento y la capacidad del nuevo espacio. El campamento dispone de unas 1.700 plazas, mientras que el Gobierno de Ceuta estimaba que al menos 13.000 personas se encontraban en situación administrativa irregular. De ellas, más de 4.000 permanecían en los asentamientos que debían ser desalojados.
Corridas y un operativo por grupos
El traslado comenzó con efectivos de la Guardia Civil agrupando a las personas que permanecían en El Trampolín para conducirlas hacia el puerto. Posteriormente, los grupos se concentraron también en Playa Benítez, lo que provocó un incremento de la cantidad de personas que avanzaban hacia el nuevo centro.
Ante el riesgo de que se produjera una avalancha, los agentes comenzaron a dividir a los migrantes en grupos reducidos, de aproximadamente diez personas, para realizar el traslado de manera escalonada.
Sin embargo, parte de la multitud comenzó a correr por la carretera cercana a la playa, mientras que algunos intentaron avanzar rápidamente hacia el campamento por temor a no conseguir un lugar. La situación obligó a reforzar el cordón policial y reorganizar el operativo.
En medio de la tensión, la Policía Nacional y la Guardia Civil intervinieron para impedir que la multitud avanzara en masa. Según los reportes citados por medios españoles, decenas de personas, entre ellas numerosos menores, consiguieron atravesar inicialmente el cordón policial.
La intervención incluyó medidas disuasorias y disparos al aire, según la información difundida durante el operativo. También se registraron personas heridas en medio de los incidentes.
Finalmente, los efectivos lograron contener la situación en el sector de Playa Benítez próximo a la zona industrial que conduce al puerto. Allí se estableció un nuevo cordón policial para regular el ingreso de los migrantes y retomar el traslado de forma escalonada.
La situación permanecía estable, aunque el temor de quienes todavía aguardaban por una plaza mantenía la tensión. En algunos momentos, los agentes debieron utilizar material antidisturbios para reducir el flujo de personas y evitar nuevas corridas.
Mientras avanzaba el operativo, algunas personas que se encontraban en las primeras filas entrelazaron sus brazos para formar una barrera humana, en un intento por contener el avance de quienes estaban detrás y mantener el orden dentro de la multitud.