El fútbol argentino se vistió de luto este sábado 11 de julio por la mañana tras confirmarse la triste noticia del fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, a los 89 años de edad. Considerado una de las máximas glorias en la historia de Boca Juniors y un referente indiscutido de la Selección Argentina, su partida causó una profunda conmoción en todo el ámbito deportivo del país.
Murió Antonio Ubaldo Rattín: dolor en el fútbol argentino por la pérdida de una leyenda de Boca y la Selección
Murió este sábado a los 89 años, el histórico mediocampista central qué dejó una huella imborrable en el Xeneize, disputó dos mundiales.
Nacido en Tigre en 1937, el "Rata" se ganó el apodo del "alma de Boca" gracias a una imponente presencia física (medía 1,90 metros), una notable voz de mando y una lealtad inquebrantable a la camiseta azul y oro, la única que vistió durante sus 14 años de carrera profesional en el fútbol local.
Una vida dedicada a Boca Juniors y la Albiceleste
Rattín debutó en la Primera División del Xeneize en 1956 y defendió esos colores en 382 partidos, logrando convertir 28 goles. Durante su glorioso paso por el club de La Ribera, conquistó cuatro campeonatos nacionales (1962, 1964, 1965 y 1969) y la Copa Argentina de 1969, además de alcanzar el subcampeonato en la Copa Libertadores de 1963. Su enorme legado quedó inmortalizado en 2015 con una estatua en el Museo de la Pasión Boquense.
Con la camiseta de la Selección Argentina, Rattín disputó 32 partidos oficiales a lo largo de una década. Representó al país en las Copas del Mundo de Chile 1962 e Inglaterra 1966, siendo el capitán del equipo en este último torneo. También levantó la Copa de las Naciones en 1964, superando a potencias como el Brasil de Pelé, Portugal e Inglaterra.
El día que cambió la historia de los Mundiales
Más allá de sus títulos, el exmediocampista protagonizó uno de los episodios más recordados en la historia de los mundiales durante los cuartos de final de Inglaterra 1966 contra el seleccionado local.
Tras ser expulsado de manera insólita por un árbitro alemán que argumentó "miradas de reojo", Rattín protestó la decisión exigiendo un traductor. Antes de retirarse del campo, estrujó el banderín del córner británico y se sentó sobre la alfombra roja destinada a la Reina Isabel II. Este histórico escándalo impulsó de manera directa a la FIFA a implementar el uso de las tarjetas amarillas y rojas para los siguientes torneos.
Tras colgar los botines, Rattín también tuvo una etapa como director técnico, llegando a dirigir a Estudiantes de Río Cuarto, Gimnasia y Esgrima La Plata y al propio Boca Juniors en 1980, para luego volcarse brevemente a la actividad política. Hoy, el fútbol argentino despide con honores a uno de sus caudillos más respetados y emblemáticos.