Factores sociales adversos le están cambiando el rostro a la comunidad argentina. Nada es como se ha conocido o -en el mejor de los casos- los rasgos característicos de la sociedad varían rápidamente y no para bien. Si se analizan los temas principales de un país como la educación, la salud y la vivienda, se advierte que ninguna de estas actividades han sido asumidas como políticas de Estado.
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Políticas de Estado
Para una mejor comprensión de los hechos es oportuno aclarar que una política de Estado es aquello que un gobierno implementa en forma permanente, es decir para que trascienda a través del tiempo sin que se vea afectada por uno o varios cambios de gobierno.
Los cambios de gobierno suelen generar entre nosotros marcadas contradicciones. Entidades u organismos que no gustan se cambian: se nacionalizan o privatizan de acuerdo con intereses que no responden al bien común. Los ejes de la sociedad pasan a ser, de esa manera, del gusto o la conveniencia de quienes mandan.
Las grandes necesidades no encuentran eco oficial. ¿Qué pasa con la educación en la Argentina?… ¿Por qué su producto -la calidad de los egresados de los distintos ciclos- está en permanente caída? ¿Quiénes deben sostener su calidad para los sectores de toda la población?. Se puede responder que la calidad educativa la sostienen los contenidos programáticos, el desarrollo dinámico de dichos programas en el aula y la regularidad en el dictado de las clases.
En el país ello no puede concretarse. Tenemos huelgas prolongadas, dirigentes gremiales que esgrimen las razones -a las que algunas veces puede otorgárseles validez- con argumentos utilizados por quienes las dirigen como doble discurso. Como consecuencia hay muchos docentes que pierden la regularidad en la preparación de las clases y alumnos afectados por la discontinuidad educativa. Cayó, también, la capacitación docente y ella es la base de toda la construcción educativa escolar.
Esto viene pasando en los últimos años y hay resultados visibles. Tomemos dos ejemplos: más de 10 provincias en 2008 no pudieron cumplir con los exiguos 180 días de clases y rechazos en el ingreso a la universidad pública. Este mes sólo el 21% de los aspirantes rindió bien el ingreso a la Universidad Nacional de La Plata. Hace 5 años esa cifra era del 50 por ciento. El desfasaje es demasiado grande en poco tiempo.
Las autoridades universitarias dijeron que "el secundario no prepara para ingresar a la universidad" confirmando que el segundo nivel de enseñanzas está absolutamente desactualizado y disperso en sus objetivos y en su implementación. El gran interrogante es quiénes se están ocupando de este tema vital, qué se va a hacer con el secundario en un momento en que la tecnología genera cambios inocultables a los que los chicos adhieren naturalmente.
Una referencia interesante. Pablo Triana, director del Centro Finanzas Avanzadas de IE Business School, en un artículo que tituló porqué los Estados Unidos son ricos y América latina es pobre, opinó que "Un sistema educativo poco rígido que premie la creatividad y la relevancia práctica sería un buen comienzo (para los latinoamericanos). También sería esencial la implantación de un sistema de valores sociales que convierta a la toma de riesgos en algo aceptable y elogiable. Por supuesto, es crucial poder acceder a fuentes de financiación que permitan hacer realidad el sueño".
Otro déficit. La ausencia de políticas de Estado en la salud está sobre la superficie de los hechos, en estos momentos con el problema del dengue, brote epidémico que previsto en octubre último fue pasado por alto por las provincias norteñas, especialmente por Chaco que era la más propicia a este caso. Las consecuencias son por todos conocidas ya que hay muertos en el Chaco y en Salta.
En cuanto a la vivienda, basta ver algunos noticieros que muestran hacinamientos casi inhumanos en los suburbios de las ciudades. El otro fenómeno es la gente que duerme en la calle, en los umbrales de las puertas. Y, se trata de gente joven y grande, de hombres y de mujeres. Y, ésto pese a que algunas provincias están desarrollando planes de vivienda. Pero la necesidad es mayor.
Lo expuesto demuestra que en el país se necesita cumplir dignamente con los derechos humanos básicos de la persona. Que la gente debe alcanzar esos derechos sin reclamarlos porque el reclamo muchas veces coloca a la persona en una molesta inferioridad de condiciones.
Todo ésto se evitaría si el Estado asumiera esas responsabilidades en forma permanente, si hubiera políticas de Estado,. Y, sobre ésto los políticos deben tomar conciencia.