Podría provocar una profunda crisis al interior de la Concertación, acompañada de una catarsis y conflictos entre sus partidos. Incluso, algunos analistas ven hasta un quiebre definitivo del bloque, pero otros apuntan más bien a una reformulación del conglomerado. Piñera debería poner a prueba su reconocida capacidad para negociar, ahora en el ámbito legislativo, ya que si llega al palacio presidencial enfrentará un Congreso más fragmentado y un Senado dominado por la centroizquierda.