La música sonaba desde temprano, las parrillas estaban encendidas, los equipos compartían el clásico tercer tiempo y el Bosquecito de Adepu se iba transformando en una gran celebración. Hubo DJ en vivo, sorteos, premios, torneo de metegol, shows artísticos y la presentación de la banda Ta'Copao. Pero, en medio del festejo por los 23 años de la institución, hubo un momento que buscó detener por unos minutos el movimiento habitual de cada sábado para recordar algo más profundo: cómo nació esta historia y qué representa hoy para miles de personas.
Adepu celebró sus 23 años con un gran festejo: el mensaje del presidente
En el acto central, el presidente Enrique Giménez Castro puso el foco en la historia, el crecimiento y el sentido de pertenencia que hoy une a miles de personas.
A las 16, la comisión directiva realizó el descubrimiento de una placa conmemorativa y el presidente de Adepu, Enrique Giménez Castro, tomó la palabra frente a los presentes. Sus palabras apuntaron menos a una celebración puntual y más a una reflexión sobre el camino recorrido y el sentido que tiene la asociación para quienes forman parte de ella.
"Hoy no solamente descubrimos una placa, descubrimos mucho más que tenemos adentro y que traemos durante estos 23 años", expresó. Y enseguida buscó poner en valor algo que considera esencial: el espíritu familiar que rodea a Adepu. "Estar acá, estar chicos escuchando música, jugando, esto es familia, esta es la verdadera historia de Adepu", sostuvo.
El aniversario encontró al predio de Santa Lucía lleno de vida. Mientras algunos competían en el torneo de metegol, otros seguían atentos la música y los espectáculos. Debajo de los árboles del Bosquecito, las mesas estaban ocupadas por equipos completos que compartían asados, risas y largas charlas. El escenario parecía resumir una postal repetida cada fin de semana, aunque esta vez con un significado especial.
En su discurso, Giménez Castro recordó los comienzos de la institución, hace ya más de dos décadas, cuando un pequeño grupo de jugadores empezó a imaginar algo distinto. "Mayo, hace 23 años, inventamos esos viejos jugadores en el Colegio Médico la posibilidad de que hoy 4.000 personas de San Juan descubrieran un lugar en Santa Lucía", señaló.
La frase no pasó inadvertida porque marcó una dimensión del crecimiento que tuvo Adepu. Aquello que nació como un espacio para compartir fútbol entre profesionales se convirtió con los años en una comunidad que reúne a miles de personas entre jugadores, jugadoras, familias, dirigentes y trabajadores.
El presidente también aprovechó el momento para adelantar una de las obras más esperadas: la construcción de nuevos camarines. Explicó que el proyecto ya está confirmado y remarcó un aspecto que considera central: el trabajo conjunto. "Los camarines no se hacen de afuera, se hacen con gente de acá adentro, y eso es muy valioso", afirmó.
Pero quizás uno de los pasajes más aplaudidos llegó hacia el final de su mensaje, cuando eligió poner el foco en quienes considera los verdaderos protagonistas de la institución. "Primero está Adepu y después los hombres. Sépanlo siempre: primero estamos todos los jugadores y después los dirigentes", expresó.
Las palabras encontraron eco en un sábado que tuvo mucho más que música, juegos y premios. Porque detrás de la celebración hubo algo que Adepu parece repetir cada fin de semana: la idea de que el fútbol es apenas el punto de encuentro y que, alrededor de la pelota, se construye algo bastante más grande.