El fútbol suele dar segundas oportunidades. A veces tardan en llegar, pero cuando aparecen tienen un sabor especial. Eso es lo que vivieron Luis Argumosa, Nicolás Córdoba y Agustín Torres, tres futbolistas formados en Sportivo Desamparados que el domingo se consagraron campeones con Atlético Minero tras vencer a 9 de Julio en la final del Torneo Apertura de Primera División.
De golpes bajos con Desamparados a la gloria con Minero: la revancha soñada de tres campeones sanjuaninos
Luis Argumosa, Nicolás Córdoba y Agustín Torres dejaron Puyuta tras un año con varios golpes deportivos. En Atlético Minero encontraron una nueva oportunidad y terminaron celebrando el título del Apertura del fútbol sanjuanino.
Los tres compartían una herida abierta. Venían de atravesar un año difícil en Puyuta, Córdoba y Torres perdieron la final por el ascenso al Federal A, luego los tres se quedaron con el gusto amargo por perder la final del Clausura, y otros golpes que sucedieron adentro del vestuario que los llevaron a tomar una decisión dolorosa: el ciclo se había cumplido y no por decisión propia. Debieron dejar el club que los vio crecer y del cual los tres se consideran hinchas y fue Minero el club que les abrió las puertas y donde medio año después encontraron la revancha que tanto buscaban.
Si bien los tres resaltaron que se trató de una revancha personal, los flamantes campeones también destacaron el grupo humano que encontraron en el conjunto minero, donde la muerte de su compañero Santiago Contreras Montaño y poco después el duro accidente que sufrió el profe Mario Oropel, fueron episodios que marcaron duramente al plantel pero terminaron fortaleciéndolos.
La herida que se empezó a cerrar
Uno de los que más sintió la consagración fue Luis Argumosa. El defensor y referente del equipo reconoció que el título significó mucho más que una vuelta olímpica. "Fue muy duro. Nosotros nos propusimos llegar hasta acá y gracias a Dios se nos dio el campeonato. Sabíamos que era una final y que a partido único el mínimo error cuesta caro", expresó.
Argumosa recordó especialmente lo que le tocó vivir como capitán de Desamparados durante una etapa complicada. "Venía de golpes duros con Desamparados y en Minero encontré una familia. En Sportivo pasamos un año muy duro, estrés, ansiedad, muchas cosas que me dolieron en el alma porque se trataba del club que amo. Mi familia me sostuvo y llegué a Minero, donde gracias a Dios se nos dio el campeonato", relató emocionado.
La historia de Nicolás Córdoba también tiene un capítulo especial. El lateral izquierdo fue el autor del único gol de la final, el tanto que terminó entregándole el título a Minero. "Fue un desahogo grande. Habíamos perdido la final con Desamparados y me tocó irme. No fue nada fácil porque soy hincha y me dolió bastante. Pero el fútbol te da estas revanchas y gracias a Dios se me dio de esta manera", señaló.
Incluso confesó que estuvo muy cerca de abandonar la actividad. "Después de irme de Desamparados iba a dejar el fútbol para dedicarme a mi trabajo. Pero me llamaron de Minero, tenía amigos acá y decidí seguir. Mirá dónde terminó todo", contó. El defensor también recordó que el camino al campeonato estuvo marcado por momentos muy difíciles para el plantel. "Perdimos a Santi y eso nos marcó. No fue fácil ir al velorio de un chico y después seguir adelante. También tuvimos el accidente de nuestro profe, que nos apoyó desde el hospital. Este título también es para ellos", afirmó.
Por su parte, Agustín Torres reconoció que la final tenía un significado especial para los tres ex Desamparados. "Antes del partido hablamos con Nico y con Lucho. Dijimos que había que tomarlo como una revancha personal, sacarnos la espina que nos había quedado del año pasado porque la pasamos muy mal", reveló.
Aunque no pudo convertir, el delantero aseguró que lo único importante era quedarse con el triunfo. "No me importaba quién hacía el gol. Yo quería ganar el partido. Tuvimos esa ayudita de Santi, nuestro angelito, para que entrara esa pelota", expresó.
Torres también recordó que venía acumulando frustraciones deportivas y que la propuesta de Minero apareció en el momento justo. "Analicé el plantel y vi que la mayoría ya había salido campeón. Creo que en el equipo titular el único que nunca había sido campeón era yo. Eso me motivó muchísimo porque sentía que podían ayudarme a sacar esa espina", comentó.
La decisión terminó siendo acertada. "Lucho y Nico me convencieron de venir y gracias a Dios tomé esa linda decisión. Hoy puedo festejar. Estoy muy feliz, es una sensación hermosa", concluyó.
La consagración de Atlético Minero quedará en la historia del club, pero para Argumosa, Córdoba y Torres tendrá un valor todavía mayor. Porque detrás del título hubo un proceso de reconstrucción personal, de heridas que empezaron a sanar y de una revancha que el fútbol, finalmente, les concedió.