Con apenas 14 años y una mochila cargada de fundas para celulares, Mateo Kalejman, un adolescente sanjuanino empezó a recorrer los pasillos de la Escuela Modelo ofreciendo productos a sus compañeros y profesores. Lo que nació como una forma de ganar su propio dinero terminó convirtiéndose en una empresa con tres sucursales, una cuarta próxima a inaugurarse en Buenos Aires y el sueño de llevar la marca a todo el país. Pero esa no es su única meta: mientras hace crecer su negocio, también entrena para representar a Argentina en el Mundial de ciclismo.
De vender fundas de celulares en la escuela a formar el imperio de los Iphone en San Juan: "Nunca pensé cumplir esto a mis 21 años"
A los 21 años, Mateo Kalejman, está a punto de inaugurar un nuevo local en Buenos Aires, emplea a unas 20 personas y proyecta expandir su empresa a todo el país. En paralelo, es campeón argentino de ciclismo y se prepara para competir en el Mundial de Canadá.
Con 21 años, el fundador de Digital Station asegura que nunca imaginó alcanzar este nivel de crecimiento tan joven. "Siempre soñé con tener mis negocios, pero no pensaba que iba a llegar tan rápido", reconoce.
La historia de Mateo Kalejman comenzó casi de manera casual. Vendía accesorios para celulares durante los recreos y, con las primeras ganancias, tomó una decisión que marcaría el rumbo de su vida: vendió su propio teléfono para comprar dos equipos más económicos y reinvertir el dinero en mercadería. Después llegaron las ventas coordinadas en un café, una cuenta de Instagram para generar confianza con los clientes y un crecimiento sostenido que desembocó en la apertura de su primer local cuando tenía apenas 17 años.
Hoy la empresa emplea a unas 20 personas y ese número prácticamente se duplicará cuando abra la nueva sucursal en Buenos Aires, un proyecto que considera estratégico para el futuro de la marca. La elección de la capital del país no fue casual. Explica que responde a una cuestión logística, ya que desde allí podrá abastecer con mayor rapidez a futuras sucursales en distintas provincias y facilitar el ingreso de mercadería importada.
"Mi sueño es que Digital Station esté en toda Argentina", resume sobre el objetivo que persigue desde hace años.
Arriesgar para crecer
El joven empresario reconoce que cada paso implicó asumir riesgos. Para financiar la expansión recurrió a préstamos y asegura que nunca recibió aportes económicos familiares, pese a que esa suele ser una de las suposiciones más frecuentes en las redes sociales. "A mí nunca me faltó nada, nunca me faltó comida, pero nunca recibí apoyo economico de mis padres. Cuando vi que el negocio empezaba a funcionar tuve que pedir plata prestada, como hace cualquier emprendedor pero nunca me regalaron nada. No se porque la gente piensa eso".
Su filosofía es simple: estudiar el mercado, evaluar las oportunidades y animarse a avanzar aun cuando el resultado no esté garantizado. "Si no funciona, se aprende del error. El camino del emprendedor está lleno de incertidumbre", sostiene.
"Siempre soñé con tener mis negocios pero no tan joven", expresó. explica.
Aunque admite que pensó en estudiar una carrera vinculada a la economía, decidió dedicarse de lleno al negocio una vez finalizada la escuela. Hoy cuenta con gerentes y encargados en cada sucursal, mientras que Agustina, su novia, es un pilar importante para Mateo, ya que es quien se ocupa de toda la estrategia de comunicación y redes sociales de la empresa.
El otro gran desafío: el Mundial de ciclismo
Mientras consolida su empresa, el deporte ocupa un lugar igual de importante en su vida. Comenzó a practicar ciclismo a los 15 años, impulsado por su madre, quien hacía mountain bike. Poco después conoció al reconocido ciclista Juan Pablo Dotti, quien terminó convirtiéndose en su entrenador y referente deportivo.
Con el paso de los años llegaron los resultados. Se consagró campeón argentino y ahora prepara uno de los mayores desafíos de su carrera: el Mundial que se disputará en septiembre en Canadá. Previo a eso fue convocado a los Suramericanos en Santa Fe.
Compaginar ambas actividades no resulta sencillo. Su rutina comienza a las siete de la mañana con entrenamiento en el gimnasio, continúa con varias horas de trabajo en los locales comerciales, sigue con cuatro horas sobre la bicicleta y finaliza nuevamente en la empresa antes de regresar a casa. "No fumo, no tomo. Estoy dedicado al cien por ciento al negocio y al deporte", resume.
Incluso, en los próximos días viajará a Londres para realizar pruebas en un túnel de viento, una herramienta utilizada por los ciclistas de alto rendimiento para optimizar su posición aerodinámica de cara al Mundial. Sin embargo, permanecerá apenas cuatro días porque no puede alejarse demasiado tiempo de la empresa.
Aunque ya recibió sondeos de equipos europeos, todavía no sabe si estaría dispuesto a dejar todo lo construido en San Juan para dedicarse exclusivamente al ciclismo profesional. "He tenido conversaciones con gente del World Tour, pero hoy no sé si me iría a vivir a Europa, sería como poner en la balanza el ciclismo o esto (por su empresa) y creo que no tiraría todo a la basura", expresó.
Por ahora, sus dos grandes objetivos conviven sin competir entre sí: seguir expandiendo Digital Station por Argentina y luchar por una medalla en el Mundial. Dos sueños que, para este joven sanjuanino, empezaron casi al mismo tiempo y que hoy avanzan en paralelo