Menos de 180 días de Coudet en River Plate. Un adiós prematuro pero previsible por todo lo que perdió el Millonario dentro y fuera de la cancha. Con un plantel estelar, con billetera gorda pero sin timón. Un saco que le quedó demasiado grande a este Chacho siempre canchero que llegó un 4 de marzo y se terminó yendo este 27 de agosto con más pena que gloria.
El final de Coudet: un saco que quedó demasiado grande
Menos de seis meses para un ciclo marcado por el fracaso en todos los frentes y una apuesta millonaria.
El paso de Coudet por River estuvo atravesado por fuertes derrotas: la primera de ellas en la final del Torneo Apertura ante Belgrano en Córdoba, además de los dos Superclásicos con Boca y la caída ante el conjunto colombiano por el certamen internacional.
El año mundialista ya venía atravesado por la no disputa de la Copa Libertadores, certamen que venía jugando hace 11 años ediciones consecutivas. Otro golpe que lo puso contra las cuerdas fue la despedida de Copa Argentina ante Aldosivi también.
Repasando, un año perdido porque lejos en el torneo local, afuera de Copa Argentina y eliminado de Sudamericana: la tormenta perfecta.
LAS RAZONES
Pero todo el combo perfecto que armó River con el sello Coudet terminó abortando un proyecto que nunca pudo despegar. Di Carlo y su estilo europeo trajeron al Chacho pero también a un manager español. Ese primer paso de esta nueva estructura mostró los dientes con la cruel desafectación de los futbolistas que pasaron al 'Conteiner'. Un error que marcó el inicio de una seguidilla de desaciertos que costaron dólares y derrotas.
En su laburo, el Chacho pidió y le trajeron lo que pidió: Otamendi, Arambarri, Correa, Beltrán, Andrada, Almada. Todos estrellas. Todos top, pero claro Coudet no le encontró jamás la vuelta. En la cancha, probó todo. Coudet realizó 44 modificaciones durante los partidos. De todas esas, en 28 oportunidades el equipo perdió una ventaja, pasó del empate a la derrota o continuó perdiendo hasta el final. Es decir, en el 63,6% de los cambios realizados, el escenario posterior no fue favorable para el Millonario.
El dato adquiere todavía más peso si se amplía el análisis. Si también se consideran aquellas variantes realizadas mientras River estaba empatando y el encuentro terminó igualmente en igualdad, son 35 de los 44 movimientos sin impacto positivo en el resultado. El porcentaje asciende entonces al 79,55%.
La estadística no significa necesariamente que los cambios hayan provocado cada uno de esos resultados, pero sí refleja una dificultad evidente para encontrar respuestas desde el banco. Incluso, en muchos casos, como en la final del Apertura con Belgrano o el pasado fin de semana con Vélez -entre otros partidos-, se puso el foco en su falta de reacción.
En una etapa en la que River necesita recuperar funcionamiento y resultados, la mano de Coudet no consiguió torcer favorablemente la historia en la mayoría de las ocasiones.
Su ciclo entra entre los peores de las últimas décadas en River. El Chacho dirigió la misma cantidad de encuentros que alcanzaron Juan José López en 2011 y Carlos Babington en 1995: 27.
Uno menos, 26, sumaron Leonardo Astrada en 2010 y José Manuel Pistola Vázquez en 1982. El técnico que dirigió menos encuentros en los últimos 50 años fue Vladislao Cap, que falleció víctima de un cáncer de pulmón tras haber dirigido su décimo encuentro, también en 1982.
Coudet, aunque nunca estuvo a la altura de River, también es un nombre más en esta ya larga historia de decepciones, casi una anécdota en un club que hace rato dejó de acertar en el fútbol. Parafraseando a la sabiduría popular, la culpa no es sólo del Chacho, por más que su ciclo ya esté acabado.
SUS NÚMEROS
27 partidos
13 victorias
6 empates
8 derrotas
55,5% de efectividad
36 goles a favor
22 en contra