San Martín se regaló una victoria que vale más que tres puntos este sábado. En el estadio Hilario Sánchez de Concepción, el Verdinegro derrotó 1-0 a Quilmes por la fecha 11ª de la Zona B de la Primera Nacional y encendió la ilusión de su gente, que acompañó con fervor y en buen número.
En un partido entre candidatos al ascenso, San Martín jugó bien y le ganó con autoridad a Quilmes 1-0
El Verdinegro recibió al Cervecero por la fecha 11 de la Zona B de la Primera Nacional. Hiló su segundo triunfo consecutivo gracias a un zurdazo preciso de Hernán Zuliani.
El arranque fue parejo, con un San Martín que buscaba hacerse dueño del partido y un conjunto visitante ordenado. Durante los primeros 20 minutos, el juego fue trabado y con pocas emociones, pero el Verdinegro ya mostraba señales de que tenía algo más: una mitad de cancha firme, inteligente y con hambre de protagonismo.
Y ese protagonismo se transformó en peligro real. Tras un córner, Manuel Cocca se elevó en el segundo palo y su cabezazo hizo temblar el estadio al estrellarse contra el palo izquierdo. En el rebote, Emanuel Aguilera sacó un disparo que fue salvado milagrosamente sobre la línea. El gol estaba al caer y fue un anticipo que dos defensores fueran los que estuvieron cerca de quebrar el cero.
A los 25 minutos, llegó el grito sagrado. Sebastián Jaurena lanzó un centro pasado, el lateral izquierdo Hernán Zuliani apareció sin marcas y, con una zurda precisa y cruzada, desató la locura: 1-0 para el Verdinegro, que hacía justicia en el marcador y desataba el delirio en las tribunas.
El complemento mantuvo la tensión, más que nada por lo corto del resultado. San Martín siguió siendo más, pero el partido empezó a jugarse también desde lo físico. Las lesiones obligaron a Alejandro Schiapparelli a mover piezas, y el desgaste se hizo sentir. Nazareno Fúnez, el golador que viene con la pólvora mojada, terminó el encuentro prácticamente en una pierna, dejando todo por el equipo.
Aún así, el Verdinegro tuvo la chance de liquidarlo, pero Fúnez no pudo vencer a Joaquín Canadell en un mano a mano que pudo haber sido el golpe final. Eso le dio vida a Quilmes, que en los minutos finales se lanzó con todo, empujado por la urgencia.
Pero San Martín resistió con carácter. La única llegada clara del Cervecero fue un cabezazo de Ariel Kippes tras un centro, que encontró la seguridad de Sebastián Díaz Robles, firme para atrapar sin dar rebote y sostener la ventaja.
El pitazo final desató el desahogo. Fue un triunfo con dientes apretados, con corazón y convicción. El segundo consecutivo para un San Martín que ahora suma 13 puntos y se ubica en la línea del último clasificado al reducido. En Concepción, la ilusión empieza a ser un grito cada vez más fuerte a partir de dos buenos triunfos consecutivos.