ver más
FÚTBOL

Eterno en la Esquina Colorada: la tarde en que el "Polo" volvió a alentar a su querido Del Bono

Mientras el Bodeguero festejaba un triunfo clave por el ascenso, la hinchada inauguró un mural y exhibió la mítica moto del recordado "Polo" Díaz. Un homenaje a casi tres años de su partida que conmovió a todo el club.

Por Vanessa Chaparro 28 de septiembre de 2026 - 18:11

El pasado domingo no fue una jornada más en el estadio de la Esquina Colorada. Hubo un brillo distinto en los ojos de la gente, un nudo en la garganta compartido y ese sentimiento único que solo la verdadera pasión por los colores puede explicar. Mientras en la cancha Sportivo Del Bono vencía con autoridad a Villa Obrera para mantenerse prendido en la lucha por el ascenso a la A, en las tribunas se jugaba otro partido: el del corazón, el del recuerdo y la gratitud eterna hacia Ángel Hipólito "Polo" Díaz.

En uno de los rincones del estadio, donde las banderas flamean con más fuerza, la hinchada "Bodeguera" dejó inaugurado un emotivo mural dedicado al "Polo". Cada hincha que pasaba por allí se detenía a sacarse una foto, a mirar con nostalgia la figura retratada o simplemente a dejar caer una lágrima. Para completar la escena y traer al presente su inolvidable estampa, junto a la pintura se exhibió la célebre moto en la que se movilizaba en sus últimos años. A pesar de los achaque de salud que limitaban su movilidad, el "Polo" jamás concibió quedarse en casa un día de partido; en ese vehículo, y casi hasta los últimos días de su vida, ingeniaba la forma de estar siempre al pie del cañón, alentando al club de sus amores.

La iniciativa, impulsada con orgullo por la propia hinchada, fue realizada por Arte Urban en las manos de Esco, Cilo y Nunett, los artistas encargados de volcar en la pared la esencia de un mito. La idea del mural cobró vida de manera casi orgánica. La frase elegida para custodiar la obra no fue casual: "Polo querido, no te vamos a olvidar". Son las mismas palabras que retumbaron el día de su fallecimiento -aquel 14 de noviembre que quedó inmortalizado para siempre como el Día del Hincha Bodeguero-, cuando el cortejo fúnebre atravesó el club y la hinchada lo despedía cantando a todo pulmón al ritmo del tradicional "Olé, olé, olé, olé... ola, ola... Polo querido, no te vamos a olvidar".

El "Gordo" Polo fue mucho más que un referente del tablón: fue un protector. Los vecinos y los simpatizantes más veteranos lo recuerdan por su amabilidad sin reservas y, sobre todo, por el cuidado casi paternal que brindaba a los más pibes dentro de la hinchada. Su presencia, siempre inseparable de la moto, se convirtió en un símbolo de pertenencia y camaradería.

Además, la jornada del domingo sirvió para desempolvar viejas anécdotas que enriquecen su leyenda. Entre mates y abrazos frente a la pared recién pintada, surgió la historia contada por uno de sus hinchas sobre los orígenes de la barra: en sus años de líder, el "Polo" solía llevar en la cintura un revólver de juguete que simulaba ser de calibre .22. Fue justamente esa picardía de barrio la que dio origen al nombre con el que hasta hoy se conoce a la hinchada de Del Bono: "La 22".

Al cumplirse tres años de su partida física, la Esquina Colorada demostró que hay huellas que el tiempo no logra borrar. Con el triunfo en la cancha y la emoción a flor de piel, el "Polo" Díaz volvió a alentar desde su rincón. Pintado en la pared, presente en el alma de cada hincha y grabado en la historia grande del "Bodeguero".

Temas
Seguí leyendo