El hockey sobre patines tiene un nuevo campeón del mundo. Francia derrotó a Argentina en una final ajustadísima de los World Skate Games 2026: 2-2 después del tiempo reglamentario y el alargue, y 2-1 para los europeos en los penales. El COP Arena fue escenario de una definición dramática, en la que el seleccionado argentino, con fuerte presencia sanjuanina en su identidad y conducción, luchó hasta el final sin poder retener el título.
Francia hizo historia en los penales y Argentina se quedó a un paso de otro título mundial
El seleccionado francés ganó su primera corona mundial tras un 2-2 y una definición por penales de 2-1. La Albiceleste luchó hasta el final, pero nunca encontró la fluidez que necesitaba para dominar la final.
La final tuvo la tensión y la exigencia propias de una definición mundial. Francia asumió desde el comienzo una postura de autoridad: administró la bocha sin complicarse, eligió con criterio cuándo acelerar y fue fiel al estilo que le había permitido llegar hasta el último partido. Del otro lado, Argentina intentó imponer su jerarquía, pero pocas veces consiguió sentirse cómoda en la pista.
El conjunto francés encontró en Roberto Di Benedetto al conductor de sus ataques y en su arquero Pedro Chambell a una de las figuras determinantes de la noche. Su seguridad sostuvo a Francia en los momentos de mayor presión. También fue decisivo Carlo Di Benedetto, cuya calidad para resolver en las instancias más sensibles del encuentro y de la definición por penales volvió a expresar el enorme peso de su experiencia.
No fue una consagración surgida de la casualidad. Francia venía construyendo su crecimiento desde hacía varios años, acercándose cada vez más a la elite mundial. El trabajo encontró en el entrenador portugués Nuno Lopes ese impulso competitivo y emocional que ayudó al plantel a dar el paso que tanto había buscado.
Argentina, en cambio, padeció tramos de imprecisión. Hubo pases que no encontraron destino, dificultades para cambiar la velocidad del ataque y un traslado excesivo de la bocha que terminó favoreciendo la marca francesa. Los defensores rivales, fuertes en lo físico y ordenados en sus movimientos, cerraron caminos y limitaron el factor sorpresa. En determinados momentos también se advirtió una merma en la respuesta física argentina, que dificultó presionar, recuperar posiciones y administrar los tiempos del partido.
Pese a ello, la Selección nunca renunció a la pelea. Sostuvo el partido con corazón, orgullo y la convicción que le da su historia, aunque no logró encontrar continuidad suficiente para manejar el marcador con tranquilidad. El tiempo reglamentario terminó 2-2 y el suplementario tampoco pudo romper la igualdad. En el alargue, ambos equipos midieron cada riesgo, mientras cada minuto hacía más cercana la resolución desde el punto penal.
Allí Francia fue más eficaz y se impuso 2-1 en la tanda. El festejo desató una celebración histórica: su primer título mundial masculino, conseguido ante una de las grandes potencias del hockey sobre patines.
Una derrota que no borra el camino
Para San Juan, cuna de tantos capítulos trascendentes de este deporte, el subcampeonato también deja una lectura que merece equilibrio. El cuerpo técnico integrado por José Luis Páez, Diego Mir y Reinaldo García llevó a Argentina nuevamente a una final mundial, en un torneo que exigió soluciones, ajustes y recambios. La actuación del arquero Constantino “Conti” Acevedo a lo largo de la competencia fue una de las expresiones de ese esfuerzo colectivo.
Perder una final no convierte en fracaso el camino recorrido. Es difícil llegar a la pelea por un campeonato del mundo y Argentina volvió a hacerlo. Habrá aspectos por revisar a precisión bajo presión, la sorpresa ofensiva, la administración física y el desarrollo de los nuevos relevos, pero también hay una base competitiva sobre la que seguir construyendo.
Nada que reprochar a la entrega; mucho por trabajar en lo deportivo. Francia merece todos los aplausos por su histórica conquista. Y el plantel argentino, que dejó todo hasta la última ejecución, merece el reconocimiento de su gente. Para el hockey sanjuanino y para todo el país, seguirá siendo motivo de orgullo.