Hay clubes a los que la mística copera no se les compra ni se les enseña: se hereda. En otra noche inolvidable para los libros de historia del fútbol sudamericano, Estudiantes de La Plata sacó a relucir el gen estirpe de su camiseta para eliminar a Flamengo en el mítico Estadio Maracaná y sacar el ansiado boleto a la gran final de la Copa Libertadores.
La mística sigue viva: Estudiantes venció a Flamengo en los penales para meterse en la final de la Copa Libertadores
Tras aguantar más de 40 minutos con un hombre menos en el Maracaná por la expulsión de Baltasar Rodríguez y resistir el 0-0 en los noventa, el Pincha se encomendó a la figura de su arquero.
Tras igualar 0-0 en un desarrollo épico de resistencia y sufrimiento, el conjunto comandado por el Cacique Medina se impuso 3-2 en la definición por penales gracias a una actuación consagratoria de Fernando Muslera.
Desde el pitazo inicial, el León demostró que no fue a Río de Janeiro a ser un mero espectador. Durante la primera mitad, planteó un partido sumamente inteligente e incluso generó las situaciones más clarividentes de gol. Agustín Rossi se convirtió en figura del local al ahogarle el grito en el área chica a Marcos Rojo tras una pelota parada y, minutos después, al desviar con lo justo un potente derechazo lejano de Baltasar Rodríguez que terminó estrellándose en el palo. Del otro lado, la zaga albirroja respondió con solvencia, destacándose un cruce providencial de Santiago Núñez para bloquearle el gol a Emerson Royal.
Sin embargo, el guion de la noche reservaba una prueba de fuego para los de La Plata. Apenas comenzado el complemento, a los 49 minutos, Baltasar Rodríguez vio la segunda tarjeta amarilla y dejó a Estudiantes con diez hombres. La temprana baja, sumada a la lesión muscular que ya había obligado a salir a Joaquín Correa en la primera parte, reconfiguró por completo el trámite.
A partir de allí, el partido se convirtió en un monólogo de repliegue, sacrificio y heroísmo. Con las líneas apretadas y los ingresos defensivos de Tomás Palacios y Edwuin Cetré, el Pincha resistió las arremetidas del Mengao. Cuando las piernas flaqueaban y Flamengo apretaba con los cabezazos de Gonzalo Plata y Lucas Paquetá, emergió la gigantesca figura de Fernando Muslera para sostener el cero, incluso tras sufrir un corte en el labio producto del trajín del juego.
Con el tiempo consumido y el 0-0 sellado a los 95 minutos, la contienda se trasladó a la dramática definición desde el punto del penal. Allí, en la antesala de la gloria o el abismo, Muslera vistiéndose de leyenda absoluta.
Aunque Giorgian De Arrascaeta abrió la tanda para el local y José Sosa respondió con serenidad para empatar, el arquero uruguayo dio el primer zarpazo al adivinar la intencionalidad de Jorginho y tapar su remate volando a la derecha. Eric Mancuso adelantó al León con un disparo seco, y acto seguido Muslera volvió a vestirse de héroe al contenerle un penal formidable a la estrella local Lucas Paquetá. Sin embargo, el dramatismo escaló cuando Edwuin Cetré se resbaló al patear e impactó la pelota con ambas piernas, enviando su intento por encima del travesaño, lo que le permitió a Léo Pereira igualar transitoriamente la serie 2-2.
Lejos de sentir el impacto, Tiago Palacios tomó la responsabilidad en el momento de mayor presión y ejecutó un zurdazo implacable para marcar el 3-2. La gloria quedó servida en las manos del guardameta charrúa: en el disparo definitivo, Fernando Muslera volvió a arrojarse sobre su derecha para agigantarse frente a Bruno Henrique, tapar el último tiro de la noche y desatar la locura albirroja en el Maracaná. Estudiantes volvió a conquistar Río de Janeiro, demostró que su mística en la Copa Libertadores permanece inalterable y ya piensa en la gran definición donde buscará coronar otra gesta inmortal.