El vestuario de Sportivo Desamparados vivió un momento inesperado el domingo por la tarde. Minutos después de la victoria ante Defensores de Argentinos, Mateo Rodríguez, segundo capitán del equipo e identificado desde siempre con el club, reunió a sus compañeros para comunicarles una decisión que nadie esperaba: deja Desamparados y, al menos por ahora, también el fútbol.
Nació en Puyuta, fue capitán, entrenador en la crisis y referente: sorprendió anunciando su retiro de Desamparados
Mateo Rodríguez, segundo capitán de Sportivo, sorprendió a sus compañeros tras el triunfo ante Defensores de Argentinos. "Me voy vacío porque di todo", expresó.
A los 27 años, el defensor le pone punto final a una historia de más de 16 años vinculada al Puyutano, institución en la que se formó, debutó y de la que nunca vistió otra camiseta. "Era una decisión que venía pensando hace tiempo. Vi algunas cosas que aceleraron el proceso y dije: prefiero irme bien, contento, y no tirar para atrás ni nada", explicó Rodríguez.
El futbolista aclaró que su salida no responde a diferencias con el cuerpo técnico ni con la dirigencia. "No es por ninguno de los dos. Ya no coordinaba algunas cosas. Me faltaban ganas de ir a entrenar, no aguantaba el ritmo ni la exigencia que tiene el club. Cuando uno no está bien, es mejor no ir en contra de eso", sostuvo.
Rodríguez reconoció que con el paso del tiempo perdió la motivación y entendió que continuar en esas condiciones no beneficiaba a nadie. "Alguien así no suma, no sirve. No me parecía justo para los chicos, para la gente ni para el club", afirmó.
Aunque su edad permite pensar en una continuidad deportiva, el lateral izquierdo aseguró que no tiene intenciones de seguir jugando en otra institución. "Hoy por hoy no veo un lugar mejor. Mi vida ha sido Desamparados siempre. Prefiero descansar un poco. No le cierro la puerta a nada, pero por ahora dejo el fútbol", confesó.
El día que se puso el equipo al hombro
La figura de Mateo Rodríguez trasciende lo futbolístico. En 2025, durante una de las mayores crisis institucionales del club, cuando el plantel quedó sin entrenador por los problemas dirigenciales (en el ciclo de Augusto Pérez que terminó con la salida de Christian Daguerre), junto a Nicolás Córdoba se calzaron el buzo de entrenador para que el plantel no dejara de entrenarse.
Ambos, profesores de Educación Física, dejaron de lado su rol de jugadores para hacerse cargo de los entrenamientos y sostener al plantel hasta la llegada de un nuevo cuerpo técnico, un gesto que lo convirtió en uno de los referentes más respetados del vestuario.
Más de media vida con la camiseta de Desamparados
Rodríguez llegó a Desamparados cuando tenía apenas 10 años y desde entonces nunca dejó de formar parte de la institución. "Hace 16 o 17 años que estoy de manera ininterrumpida en el club. Es muchísimo. Conozco cada rincón y a cada persona. Es una de las decisiones más difíciles que me tocó tomar, pero a veces hay que pensar con la cabeza y no tanto con el corazón", concluyó.
El ahora exdefensor del Víbora, aseguró que la decisión fue una de las más difíciles de su vida, pero siente que entregó todo por el club. "Nunca me imaginé pasarla así. Ayer la pasé muy mal y hoy también. Pero me voy vacío porque di todo. Me brindé siempre al máximo y creo que eso también pesa. Me privé de muchísimas cosas por el club y no me arrepiento, pero también hay que vivir un poco", expresó.
Pese a alejarse como jugador, dejó en claro que su vínculo con la institución continuará. "Nunca me voy a ir del club. Si los chicos o la dirigencia me necesitan, voy a estar al pie del cañón. Uno nunca se termina de ir de Desamparados", aseguró.
Su anuncio sorprendió al plantel y a los hinchas, que ahora deberán asimilar la salida de uno de los futbolistas más identificados con la historia reciente del Puyutano, justo cuando falta menos de un mes para el inicio del Regional Amateur, el gran objetivo anual de Desamparados.