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AUTOMOVILISMO

Pedernal, el templo del amor al rally en San Juan volvió a mostrar su grandeza de escenario ideal

El paso de la cuarta etapa del Desafío Ruta 40 mostró en Pedernal la pasión en toda su dimensión en un mágico escenario en el sur sanjuanino.

Por Ariel Poblete 28 de mayo de 2026 - 18:13

Que un jueves de mayo, con frío, a mitad de semana logre convertirse en un escenario natural impagable solamente lo puede lograr esa combinación perfecta de pasión, locura y sentimientos por el rally. Y Pedernal lo consiguió. Lo superó y ratificó ser casi un templo para la pasión fierrera.

Solo así se podrá entender porqué Pedernal se convirtió en el templo del amor por la adrenalina que genera un motor a fondo volando casi por dónde no hay caminos. Eso fue Pedernal en la cuarta etapa del Desafío Ruta 40. Confirmó lo que ya había mostrado en aquellos años dorados de principios del 2000 con el Dakar, fue por más y congregó al pueblo que tiene nafta y aceite en las venas para esperar ese electrizante paso de cada moto, de cada auto, sacudiendo todas sus sensaciones.

A casi 40 kilómetros al Oeste de Media Agua, Pedernal se convirtió en el templo de las pasiones fierreras. Más de 250 autos repartidos en las adyacencias de la vertiente del Agua del Baño, le pusieron otro color a la mañana de este último jueves de abril. Arrancó seminiublado pero a nadie le importó. La geografía fue cambiando conforme fue llegando el mediodía. Las crestas de las lomas, repletas de gente y de asados, como no podía ser de otra manera a pesar de la altura del mes y del costo.

Humo, banderas. Y claro, la mezcla de acentos y de idiomas en esta larga pero nada tensa espera. Cada uno en lo suyo, pero ayudando al que llegaba a buscar su lugarcito. Estaba los locales, como los Consiglio de Los Berros, que con carpa y todo, decidieron llevar a sus niños para que vivieran naturaleza, sabiendo que no hay señal de internet. Subiendo, aparecieron los Moreno, vecinos fierreros de Rawson, que antes de las doce, ya tenían su asadito hecho y después de un almuerzo tempranero, se instalaron en el borde de la loma a esperar lo que habían venido a ver.

Un grupo de chilenos quedó apostado junto a dos brasileños que miraban sorprendidos esa imagen de los gazebos apostados en el otro costado de la ruta delimitada, porque además del olocrito a asado y chori, la música al palo indicaba que era día de fiesta para San Juan.

De Mendoza, un grupo inclusive de ex-corredores del Dakar, también se acomodaron tempranito. Morcilla fría, mates y a esperar a prender el fuego para ver el gran circo. Y empezando a caminar por la cresta de las lomas se escucharon todas las tonadas de Argentina. Un matrimonio de jubilados de Santa Fe, de Esperanza más exactamente habían oído de San Juan y su capacidad de albergar grandes espectáculos deportivos y decidieron vivirlo en primera persona. O los tres amigos enduristas de Catamarca que el miércoles en la noche salieron de San Fernando para llegar a ver el Desafío Ruta 40 en carne propia. O el grupo de amigos ya grandes de Tres Arroyos que decidió cruzar el país para disfrutar de un Pedernal en todo su esplendor. Todos, todos detrás de esa pasión que se llama automovilismo.

RALLY DE VERDAD

Y llegó el momento. Lejos del informado horario de las 12,30 para el primer competidor pasando por Agua del Baño, exactamente a las 13,14 a todos se les congeló el alma. Cuando apareció la primera moto, a fondo desde el pie de la Precordillera, todos sintieron esa sensación única de disfrutar en vivo del espectáculo que se lleva horas y horas de analisis, conversaciones y opiniones. Era venir a eso: verlos en vivo, ser parte del Desafío Ruta 40 en un jueves de un mes de mayo que tuvo todos los olores y colores de un domingo. Un día especial de devoción tuerca en el templo del rally en San Juan: el mágico Pedernal. Llegará el final de DR40 este viernes en San Juan Capital, quedará el recuerdo del vivac, del color, pero en Pedernal quedó patentado que el rally tiene su lugar de los sueños.

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