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AUTOMOVILISMO

Un domingo de gloria para San Juan y los sanjuaninos en el Villicum

San Juan de fiesta: autódromo completo, clima ideal, tremendo espectáculo en pista y un final de película con un héroe bien sanjuanino.

Por Ariel Poblete 2 de agosto de 2026 - 17:14

Mejor, imposible. Desde el clima previo hasta la euforia final. Un domingo histórico, inolvidable. Marcado por las emociones, por los sentimientos, por esa pasión que el Turismo Carretera genera y que se multiplicó como nunca en el autódromo San Juan-Villicum para terminar eufóricos con el triunfo de un hijo de esta tierra, en su semana previa marcada por el dolor.

Tenía que ser así. El clima previo, la espera en la fila de la ruta apenas pasando el Cementerio de Albardón, ya adelantaba que este primer domingo de agosto no sería uno más. Fila a paso de hombre, espera ansiosa hasta llegar a los estacionamientos del Complejo Villicum, repletos. Como se vio pocas veces, tal vez en aquella inauguración de octubre del 2018 o la primera visita del TC en noviembre de ese mismo año. Pero había algo especial en el aire y se podía percibir.

Ya en zona de boxes, una procesión interminable de foráneos y sanjuaninos bien fierreros que no quisieron perderse detalles de la F2 Argentina, las dos clases del Turismo Nacional con todo el parque que ostenta, ver también lo que el TC Pista genera y claro, la vedette del Desafío de las Estrellas, las tremendas máquinas del TC. Un deleite para el paladar mecánico. Detalles impresionantes. Una capacidad de instalar, montar y desmontar talleres móviles en cada box, tecnología y claro, el floclore del automovilismo más argento de todos.

Lejos del frenético deambular en la zona de los boxes, la otra postal la puso la gente en las tribunas. Completas en todos los sectores, copando la Terraza de Boxes, imponiendo la majestuosidad de la Oeste y mostrando la respuesta de la gente en el Costado Norte, frente a la recta opuesta. Todo lleno, todos ansiosos. Sabiendo que no sería un domingo más.

Y otra vez San Juan dio la talla. Aprobado en todos los sentidos como anfitrión, todo el mapa nacional remarcó las cualidades del San Juan-Villicum como escenario y la hospitalidad sanjuanina para cada detalle.

La espera se hizo larga. Una cartelera con cuatro categorías de primer nivel demanda estar en todo y nada falló. Claro, la gente ansiosa buscó los sectores de comida en boxes para hacer más amena esa espera y en los demás sectores del autódromo también hicieron el aguante.

Llegó la hora de las emociones fuertes y ese aire que se sentía distinto empezó a tomar otra dimensión. La largada desde el lugar 31 para Tobías Martínez era un desafío. Y como bien sanjuanino, Tobías empezó a creer. Fue escalando, llegó a la punta, se bancó todo, soportó los dos Pace-Car y resistió. Quería darle ese regalo homenaje a su abuela que dejó este mundo en esta semana.

Y cuando apenas a minutos de las 15 cayó la bandera a cuadros, la gente que copó el Villicum supo que era un domingo perfecto. Histórico. Inolvidable. Lágrimas, abrazos, aplausos... Una postal final que San Juan imaginó muchas veces y que en este primer domingo de agosto se hizo realidad.

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