ver más
Hyrox

[VIDEO] Polémica en Hyrox por la atleta que sufrió una incontinencia, dejó rastros de materia fecal y siguió hasta ganar

Joanna Wietrzyk, campeona mundial de su categoría, completó una exigente prueba de fitness pese a sufrir un problema gastrointestinal. El episodio generó cuestionamientos sanitarios y obligó a la organización a revisar sus protocolos.

Por Redacción Diario de Cuyo 14 de septiembre de 2026 - 13:31

Una escena tan inesperada como polémica sacudió a una de las competencias de fitness con mayor crecimiento internacional. La australiana Joanna Wietrzyk sufrió un episodio de incontinencia intestinal durante una prueba de Hyrox en Beijing, que provocó la presencia de materia fecal en parte del circuito, pero decidió continuar compitiendo y terminó ganando su categoría, pese a que el problema físico ocurrió antes de completar la mitad del recorrido.

Wietrzyk, campeona mundial de su categoría, participaba de la división Pro Women, que combina ocho kilómetros de carrera con ocho estaciones de fuerza y resistencia. Aunque el inconveniente gastrointestinal se hizo evidente durante la competencia, la atleta continuó pasando por ejercicios como remo, lanzamientos de balón medicinal y estocadas con peso hasta cruzar primera la meta.

Su tiempo fue de 1 hora, 1 minuto y 23 segundos, suficiente para imponerse entre las 152 participantes de la división. Después de terminar fue atendida en un centro médico y llegó a publicar una fotografía desde una camilla con la frase “Una victoria es una victoria”, aunque posteriormente eliminó la publicación tras la repercusión que generó el episodio.

Advertencia: las siguientes imágenes pueden resultar sensibles.

La polémica fue más allá de lo deportivo

El debate no se centró únicamente en la decisión de Wietrzyk de continuar. Las principales críticas apuntaron contra la organización de Hyrox y sus protocolos sanitarios, ya que los atletas comparten máquinas, alfombras, sectores de paso y otros elementos durante toda la competencia.

Una participante que presenció la prueba declaró a la agencia EFE que la limpieza no se realizó inmediatamente y aseguró que otras personas llegaron a entrar en contacto con restos dejados durante el recorrido. Incluso hubo competidores que reclamaron el reembolso de su inscripción, de alrededor de US$150, por considerar que existió un riesgo sanitario.

La controversia se multiplicó en redes sociales por otro detalle: el reglamento de Hyrox contempla sanciones por determinadas conductas que pueden afectar el circuito, como escupir o arrojar agua sobre la pista. A partir de allí surgió una pregunta inevitable entre atletas y especialistas: por qué en este caso no se detuvo la participación por razones de higiene y seguridad.

Hyrox reconoció problemas en la aplicación de sus protocolos

La repercusión obligó a la compañía alemana organizadora del evento a reaccionar. Hyrox anunció que revisará sus reglas y reconoció que lo ocurrido en Beijing expuso dificultades para interpretar y aplicar correctamente los protocolos existentes.

La empresa aseguró que cuenta con procedimientos médicos y de biocontaminación, pero admitió que esta situación generó una zona gris entre las normas pensadas para la competencia de élite y las destinadas a pruebas masivas. También señaló que investigará lo ocurrido y buscará mayor claridad para futuras situaciones similares.

Al mismo tiempo, Hyrox condenó las amenazas y mensajes agresivos que recibió Wietrzyk después de que las imágenes se viralizaran. La organización adelantó que aquellas personas identificadas como responsables de amenazas podrían ser excluidas de futuros eventos.

Qué es Hyrox y por qué el caso generó tanta atención

Hyrox nació en 2017 y se expandió rápidamente hasta llegar a recintos deportivos de más de 20 países. Su formato combina ocho tramos de un kilómetro de carrera con ocho estaciones de ejercicios funcionales, por lo que exige resistencia cardiovascular y fuerza durante más de una hora de esfuerzo prácticamente continuo.

Ese crecimiento es justamente lo que transforma el episodio de Beijing en algo más que una situación individual. Con miles de participantes utilizando consecutivamente las mismas instalaciones y equipamiento, la respuesta ante un incidente sanitario puede afectar no solo al deportista involucrado, sino también al resto de los competidores y trabajadores.

La australiana logró ganar pese al problema físico, pero la imagen que dejó la competencia terminó abriendo otro debate: hasta dónde debe llegar la resistencia de un atleta y en qué momento la organización tiene que intervenir para proteger su salud y la de quienes comparten el circuito.

Temas
Seguí leyendo