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Violencia extrema en el clásico paraguayo entre Olimpia y Cerro Porteño: cruce entre los hinchas y la policía

El partido apenas duró 30 minutos. La barra de Cerro Porteño se enfrentó con la Policía, robó escudos oficiales y los exhibió como trofeos. Hubo gases lacrimógenos, familias evacuadas y jugadores lanzando agua a las tribunas.

Por Redacción Diario de Cuyo 19 de abril de 2026 - 21:12

El clásico paraguayo del domingo entre Olimpia y Cerro Porteño terminó de la peor manera: fue suspendido por falta de garantías tras una batalla campal en las tribunas que desbordó por completo el operativo de seguridad en el histórico Estadio Defensores del Chaco.

Corrían apenas 30 minutos del primer tiempo cuando el árbitro Juan Gabriel Benítez se vio obligado a detener el juego. El conflicto comenzó en la Gradería Norte, sector ocupado por la hinchada organizada del “Ciclón”, y derivó en un enfrentamiento brutal contra los efectivos de la Policía Nacional.

La situación escaló violentamente en pocos minutos. En medio del intercambio de proyectiles y balines de goma, un grupo de hinchas logró despojar de su escudo protector a un agente policial.

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Lejos de detenerse, los barras comenzaron a exhibir el implemento policial en lo alto de la tribuna como si fuera un “trofeo de guerra”, desafiando a las autoridades mientras el estadio se convertía en un caos.

La respuesta policial con gases lacrimógenos y pimienta terminó por sentenciar la jornada. El viento dispersó los químicos hacia los sectores de Preferencias y Plateas, donde se encontraban familias enteras. Las imágenes de padres corriendo con sus hijos en brazos para escapar de la asfixia y el pánico se viralizaron rápidamente, transformando el espectáculo en una pesadilla.

Ante la desesperación de la gente, los jugadores de Cerro Porteño —encabezados por el argentino Pablo Vegetti— dejaron de lado el juego y corrieron hacia el alambrado. En un intento por ayudar a los aficionados que se ahogaban por el gas, comenzaron a lanzar botellas de agua hacia las gradas, reclamando desesperadamente a la policía que cesara la represión.

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Suspensión oficial y bronca

Michel Sánchez, director de competiciones de la APF, confirmó lo inevitable: “El partido queda suspendido. No existen las garantías mínimas para continuar”. Hasta ese momento, el encuentro estaba 0-0, con un Olimpia que había tenido las más claras y un emotivo homenaje previo a su capitán, Richard Ortiz, por sus 500 partidos con la camiseta franjeada.

“Es una vergüenza. Los delincuentes volvieron a matar el espectáculo”, sentenciaron desde la transmisión oficial. Ahora, se espera que el Tribunal de Disciplina de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) tome medidas ejemplares contra los responsables.

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