Su vida le cambió de un momento a otro. Hace ocho días, a Verónica Espina le tocaba atravesar uno de los momentos más duros. El fallecimiento de su esposo, el reconocido y querido ciclista sanjuanino, Emanuel "Chino" Saldaño, en un accidente de tránsito en El Encón, dio un giro rotundo en la vida de la joven y en la de sus dos pequeños hijos. Todavía con el dolor lógico tras la terrible perdida, Verónica accedió a una entrevista exclusiva con DIARIO DE CUYO donde contó cómo va superando este momento y reveló las duras reflexiones de su pequeño hijo Juan Ignacio, el mayor de la pareja. Con apenas 5 años, el nene le pregunta incesantemente por la muerte de su padre, a lo que Verónica se las ingenia para tratar de hacerle entender la partida del Chino. El lugar indicado para la nota fue la casa de sus suegros en el Barrio Procesa Sarmiento, en Rawson, donde Verónica pasa casi todo el día tratando de sobreponerse a semejante angustia.
“Juani puso la camiseta de Ema en la cama y me dijo “Mamá ahora voy a tener que entrenar yo”
"¿Sabés que feo que es que mi hijo me pregunte cosas y yo no sepa cómo contestarle?", comenzó revelando Verónica cuando la voz se le entrecortaba como advirtiendo el duro relato que vendría después. "Juani está todo el tiempo preguntando por qué el papá no está. El otro día me preguntó: "Mamá, ¿por qué mi papá se murió?". Le expliqué que su papá se fue con Dios, que entendiera que no nos abandonó, sino que fue una cosa del destino, un accidente, y me dijo: "Entonces yo también me quiero morir", le respondí "¿Por qué Juani? Ahora estamos solitos pero nos tenemos que cuidar y estar los tres unidos" y me volvió a decir "me quiero morir yo, quiero que te mueras vos y quiero que se muera el Juanma (Juan Martín, el hijo menor de la pareja con menos de un año)". "¿Por qué hijo, por qué decís esas cosas?", le pregunté y me contestó: "Para que nos vamos al cielo y estemos juntos con mi papá otra vez", apuntó Verónica emocionándose y tratando de contener las lágrimas.
"El domingo después del sepelio me voy a la casa de mi mamá y me tiro en la cama. Apareció Juani con una camiseta de Ema y me dice "Mamá, ¿por qué mi papá se murió? Y le expliqué: "Juani tenemos que ser fuertes, estar unidos". Entonces puso la camiseta en la cama, metió las manos en los bolsillos y me dijo: "Bueno mamá, ahora voy a tener que salir a entrenar yo". Me dejó sorprendida. No sé qué pensará él. Lo que pasa es que Emanuel lo educó así. Él es muy maduro para tener la edad que tiene", reconoció la joven de 27 años.
Con el dolor profundo de haberse quedado sola al frente de dos pequeños no será fácil para la joven mamá, quien se esforzó para seguir con la entrevista y describió las preguntas de su hijo en esta semana. "Emanuel tenía como costumbre despertarlo a Juani todas las mañanas diciéndole lo mucho que lo amaba. El otro día lo despierto a Juani y le digo: "Buen día mi amor" y me dice "¿Por qué me decís buen día? No son buenos días mamá, mi papá ya no está". Me quedé sin saber cómo explicarle, sin saber cómo ser fuerte para no llorar y explicarle por qué el papá se fue. Trato de ser sincera y decirle la verdad porque es un niño que ya entiende todo", aseguró. Es que tanto fue el amor de padre a hijo, que Juan Ignacio creció viendo los triunfos del Chino arriba de la bicicleta y por eso el pequeño lo definió siempre como "su ídolo".
Claro que no solamente el Chino era así de cariñoso con su hijo mayor, Juan Ignacio, el pequeño Juan Martín también tuvo mucho cariño por parte del ciclista. "Juanma es distinto porque él mucho no entiende. Aunque en esta semana me pasó algo muy particular. Estaba sentado en la sillita alta en la mesa y miró hacia la cocina, se dio vuelta y volvió a mirar, de repente empezó a reírse, a moverse desesperadamente como si quisiera que alguien lo alzara, se reía a las carcajadas. Nos mirábamos con mi mamá y no entendíamos nada. Él quería como tocar algo o a alguien, como que alguien estaba ahí haciéndole cariño. Mira, hasta el día de hoy se me pone la piel de gallina porque es algo muy fuerte. Yo sentí que Emanuel estaba ahí, haciéndole cariños como le hacía siempre", describió.
Verónica afirmó que "cree en el destino" y añadió una conversación que tuvo con Saldaño el día del accidente fatal. "Yo creo que uno presiente las cosas. Ese día (el viernes de la semana pasada) que Emanuel se iba a San Luis, me dice "Mi amor buscame la ropa más bonita porque a vos siempre te ha gustado verme bien vestido. Le pasé un jean y me dijo "Sí, éste, porque amo este pantalón, lo amo". Se miraba en el espejo, como hacía siempre. Y me dijo "Ahora preparame otra muda, porque me quedo hasta mañana (por el sábado 25 de enero)" me contestó riéndose y le dije: "No, vos te tenés que venir. Ahora por vivo no te vas", le dije, aunque él siempre hacía lo que quería. No sé por qué no quería que viajara ese día. Por eso te ponés a hilvanar cosas y te das cuenta que las cosas pasan por algo. Como que él sabía que no volvería pero lo tomaba en chiste", puntualizó y agregó: "Ese viernes, abrí la mesa de luz y encontré un viejo anotador de él donde escribió cosas cuando se fue a Italia, hace un montón de años, y me puse a leerlo. Era algo que lloraba, lloraba y lloraba. Tenía un montón de cosas preparadas para decirle cuando volviera y no se pudo. Pienso que él ya estaba planeando despedirse. Ese anotador lo escribió hace como siete años y estaba ahí arriba en la mesa de luz, diciendo que siempre lo tuvo guardado", comentó justo en el momento en que otra vez era superada por la emoción.
Verónica y Emanuel no alcanzaron a cumplir un año en su casa del "Barrio 7 de Septiembre, la cual habían comprado en febrero del 2013 tras dejar su otra vivienda en La Bebida, donde más de una vez sufrieron robos. Y eso es otra cosa que la joven lamenta: que el Chino no haya disfrutado como se merecía de su nuevo hogar. "Él todo lo que ganaba era para su casa. No se compraba nada, ni un jean ni una camisa: él vivía para la casa. Por eso me duele tanto, porque tanto que se esmeró en hacerle cosas y no pudo disfrutarla nada. El 26 de febrero íbamos a cumplir un año. Es durísimo para mí eso", puntualizó, quien en esta semana pasó los días repartida entre su casa, la de sus padres y la de sus suegros. "Trato de pasarla como puedo. Es tan profundo el dolor, que no le encuentro explicación. Tantos momentos vividos juntos y tantas cosas que nos quedaron por hacer con nuestros hijos tan pequeñitos", sostuvo quien de a poco espera ir volviendo a su rutina diaria pese a semejante dolor y regresará a la Maternidad del Hospital Rawson donde se desempeña como enfermera. Otra de las cosas que le ayudó para desahogarse fue retomar la rutina de andar en bicicleta. El viernes por la tarde junto a los hermanos del Chino y algunos amigos, salieron a rodar por primera vez después de la tragedia y lo calificaron como un "homenaje a Emanuel".
Sumergida en el dolor y tratando de encontrar en sus afectos la resignación, Verónica y los pequeños Juan Ignacio y Juan Martín, atraviesan momentos muy duros. Tratando de encontrar fuerzas de donde no las hay, la "Flaca", como le decía el Chino, irá tomando la fortaleza para seguir adelante. No será fácil, pero saben muy bien que desde el cielo, cuentan con un ángel por demás especial.