Buenos Aires, 7 de septiembre.- El primer cuarto comenzó con mucha adrenalina desde la línea de seis metros. Tanto Argentina como Brasil pusieron mucho dinamismo con los triples. Hasta Luis Scola, en una imagen rara y hasta inimaginable, convirtió desde larga distancia.
Argentina clasificó a cuartos de final tras vencer a Brasil
En el poder de gol de Scola fue determinante en los primeros minutos. Todas las bolas pasaban por él, tanto como Brasil lo hacia con Leandrinho y el rápido Huertas. Lo bueno para el "Oveja" Hernández fue la presencia de Fabricio Oberto en el aspecto defensivo, el cual le dio mayor seguridad a la hora de detener las embestidas de los "verdeamarelos". Así se fue el primer cuarto, con un reñido 25-25.
El segundo cuarto bajó en intensidad, porque ambos equipos se cuidaron más de las conversiones en contra que de las propias. La paridad continuó por el intratable juego de Scola y por la capacidad goleadora de Leandrinho, un especialista desde la línea de tres puntos. Además, Argentina consiguió cargar de foules a Brasil y Marcelinho acumuló tres, una alarma de sumo peligro para el equipo de Magnano.
Así Argentina, con un buen trabajo defensivo, más allá de algunas desinteligencias, se puso 46-40 a falta de dos minutos, pero el elenco de Hernández tuvo un cierre olvidable y Brasil aprovechó para lograr un parcial de 8-0 e irse arriba 48-46 al final del primer tiempo.
Brasil arrancó el segundo tiempo con todo. Logró un parcial de 7-0, ante una Argentina pasiva en todas sus líneas. Un triple de Delfino rompió el letargo pero defensivamente, los albicelestes jugaban cada vez peor. Algo indirectamente proporcional con el rival, que a base de asfixia complicaba todo los avances argentinos. Pero el cuarto se fue igualado en 66-66. ¿Cómo? Con un cierre perfecto, de la mano de Scola y gracias al aporte de Delfino.
Los últimos diez minutos arrancaron llenos de dramatismo. Con el partido abierto. Argentina ajustó las líneas en defensa y ajustó la mira en el tablero de enfrente. Con un Scola descomunal y un juego compacto, pasó al frente en el marcador y aguantó con una defensa soberbia. Así llegó a un merecido 93-89 innamovible.
Por entrega, por esfuerzo, por el corazón de siempre y las ganas intactas, el conjunto de Hernández dejó afuera a un gran rival, que dio hasta donde pudo y que casi se lleva todo. Argentina está en cuartos de final y ahora tendrá otro durísimo choque el jueves ante Lituania, pero eso será otra historia. Ahora, a disfrutar de otro clásico ganado.