Boca Juniors logró anoche en Avellaneda un celebrado triunfo por 3-2 sobre Independiente, al que dejó prácticamente sin chances de alcanzar el título de campeón, en un clásico que no tuvo un buen juego elaborado de parte de los equipos, pero a modo de compensación sobraron las alternativas cambiantes y la vibración.
Boca amargó al Rojo
El fundamento principal de la diferencia de Boca hay que buscarlo en la mayor serenidad que tuvieron los hombres de Roberto Pompei, quienes sacaron ventaja cuando tuvieron la oportunidad y que luego la sostuvieron con un medio juego muy aguerrido en el que sobresalió la entrega del chileno Gary Medel.
Con este resultado, el cuadro rojo quedó a cinco puntos del líder Estudiantes de La Plata, y se le complica pelear por el título porque sólo restan seis unidades por jugar.
Independiente salió a jugar con mucho fervor, pero le faltó orden en ataque. Empezó a mejorar cuando descubrió las facilidades que le ofrecían por el sector derecho de la defensa rival y llevó un par de veces peligró al arco de García. Y al a media hora de juego, Independiente encontró el gol en una muy buena acción individual de Lucas Mareque, lateral que apareció por derecha, dejó atrás a Morel Rodríguez y tocó hacia el medio para que Piatti abriera el marcador.
No duró demasiado la diferencia porque a los 32, Monzón, a la carrera, sacó un fuerte zurdazo bajo que venció a Gabbarini. Y Boca lo dio vuelta a los 38, con un raro gol, ya que Riquelme ejecutó un córner desde la izquierda, Silvera rechazó para arriba, Gabbarini salió a buscarla, se molestó con su compañero, lo cual fue aprovechado por Palermo, quien hasta ahí no había acertado ninguna y de una posición incómoda alcanzó a meter la cabeza, de espalda al arco, para establecer el 2-1.
En la segunda parte, Boca estuvo más aplomado e Independiente se aceleró demasiado en busca de igualar el marcador. Cuando ingresó Federico González, Independiente ya tenía tres delanteros de punta en el área, pero chocó mucho y se repitió en jugadas que terminaron por el medio, facilitando el retroceso de la defensa rival.
Boca no aprovechaba los contragolpes, hasta que, a los 42, Pablo Mouche encaró desde la derecha al medio y sacó un formidable zurdazo para poner el partido por 3-1.
De inmediato, el atacante se fue expulsado por una seguida doble amarilla, por sacarse la camiseta y luego hacerle gestos (el Topo Gigio) a la platea local, y le puso suspenso al final del juego.
Ya en tiempo agregado, una mano de Medel en el área permitió que Núñez de penal ajustara la diferencia, pero Boca sostuvo el resultado y amargó a Independiente, quien volvió a triunfar de visitante después de mucho tiempo.