El que ha seguido la trayectoria deportiva de Tobías Martínez podía entender y darse cuenta, sin tener la materia gris de Albert Einstein, que ese santaluseño era 'el piloto' a apostar para San Juan, una provincia fierrera que en las últimas décadas no tuvo los mejores rendimientos en las categorías más importantes a nivel nacional. Y, también es cierto, carente de una renovación exitosa en ese sentido de los pilotos.

Sin dudas, ninguno de los corredores en los tiempos recientes tuvo el ascenso meteórico de Martínez en los siete años de trayectoria, exceptuando su etapa de karting. Campeón en 2019 de la Fórmula Renault Plus, monarca al año siguiente en el TC Pista Mouras y rey el año pasado en el TC Pista. La ecuación es clara: tres títulos en cinco años. Pese a ello y de manera inentendible, año a año, Martínez recién tenía la tranquilidad de 'asegurar el presupuesto', entiendase contar con el apoyo económico del lado estatal y privado, recién sobre los comienzos de temporada.

Infinidad de pilotos vieron frustradas sus promisorias carreras deportivas por falta de dinero. En automovilismo no solo se destacan los mejores con el volante, sino y básicamente, los que además de esa jerarquía, tienen financiación detrás de su proyecto. Un dato: actualmente una carrera le cuesta a un piloto de un equipo standard del TC no menos de 20 millones pesos. Se pueden tener las muñecas de Senna o Fangio, pero sin plata 'no hay paraíso'.