El héroe de River se llama Gonzalo Pity Martínez. Es él quien ante Gremio metió el penal decisivo y quien ante Boca tuvo grandes actuaciones en el último tiempo, por ejemplo, en la corrida eterna para el 3-1 en la final de la Copa Libertadores en Madrid. 

Por eso, no extraña que fue uno de los más ovacionados por los hinchas al salir a la cancha por la alfombra roja y con su hija en brazos.

"Estoy feliz, no lo puedo creer. Esto no tiene precio. Va a quedar para la historia. Es imposible", dijo mientras la hinchada cantaba "un minuto de silencio..." dedicado a Boca.

"Quiero despedirme de cada uno de ellos. Acá fui muy feliz. He vivido años hermosos. Me tiembla el cuerpo, no puedo hablar", siguió emocionado ante las lágrimas que curiosamente su hija le limpió.