La quinta edición del Desafío Ischigualasto, que se realiza entrando en la noche, en la que José González ganó la general, fue todo un éxito con el récord de 500 inscriptos (el doble del año pasado) y con un récord de sensaciones por parte de los participantes al desarrollarse en un escenario imponente.
La Luna brilló en su Valle
La competencia que contó con 500 deportistas fue todo un éxito en la noche de luna llena vallista.
Para los que hacían la más larga era dejar los 40 km de bici y salir con la linterna en el casco para encarar a pie el Cerro Morado. Otra postal.
El soplar del viento a más de 30 km por hora le dio el toque especial a la competencia por el escenario imponente. Los competidores que se entreveraban el las ráfagas, aunque quedaba en segundo plano por el principal objetivo, disfrutar del contexto y finalizar la carrera.
La competencia entraba en su tercer hora y la luna como única testigo del evento en todos lados, alumbraba, tras serla única fuente de luz natural en el lugar. Espléndida. Brillosa.
Por el Morado podían verse las luces de cada pedestrista como formaba una procesión que se cruzaba porque los adelantados estaban de regreso y otros recién en ascenso. Para más, la marcha parecía acelerarse con los gritos de los familiares que al compás de “vamos, vamos” las palabras se convertían en energía. Fogonazos tierra adentro, eran indicios que aún había tiempo para recuerdos fotográficos.
La carrera organizada por Kuntur fue todo un éxito, porque el objetivo por sobre todas las cosas es que el deporte crezca y esta innovación nocturna que cada vez tiene más adeptos en Ischigualasto, sólo apunta hacia arriba.