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revancha

La “Tigresa” Acuña retuvo el título del Consejo Mundial de Boxeo

La campeona supergallo se quedó por segunda vez con la corona, tras vencer por puntos en fallo dividido a la jamaiquina Alicia Ashley.
Por Colaboradores Diario de Cuyo 21 de agosto de 2009 - 00:00

Buenos Aires, 21 de agosto. – Marcela "La Tigresa" Acuña
(33-5-0, 16 ko’s), campeona mundial super gallo CMB y AMB, retuvo el cetro del Consejo ante la jamaiquina Alicia Ashley (14-9-1, 1 ko) en el Luna Park, porque a los 32 años conserva la misma fiereza que la empujó a boxear por primera vez.

Mas allá de la esperada revancha contra Alejandra "Locomotora"
Oliveras (13-1-2, 4 ko’s), que se prevé para fin de año en el
mítico estadio de Corrientes y Bouchard, el único sueño que le falta cumplir a la formoseña dentro del pugilismo es retirarse con ambas coronas en su poder.

Su última retadora la había superado en sus dos encuentros
previos, que se remontan a 2002 y 2003, pero desde aquel tiempo a esta parte, Acuña no sólo se aferró a su hambre de gloria: sus
mejores armas, además de su determinación y coraje, siempre fueron su apego al gimnasio y su fe en que preparándose adecuadamente podría alcanzar cualquier objetivo.

Tal es así, que el jueves por la medianoche consiguió vencer
por puntos en fallo mayoritario a la contrincante que más veces la
había frustrado.

Al final del duelo, dos de los jurados sumaron a su favor
96-94 y 96-95, mientras que el tercer miembro del triunvirato optó por un empate en 95. Para DyN, la argentina se impuso por 97-93.

Si bien su adversaria logró deslucirla en un primer momento
haciendo gala de su talento para caminar el ring y marcando puntos claros aprovechando su largo alcance de brazos, "La Tigresa" se reveló frente a la probabilidad de tropezar otra vez con la misma piedra, y presionando a Ashley con bravura, levantó al público que fue a verla triunfar.

Apegada a esta fórmula hasta que su físico se quedó sin
energías (promediando el octavo asalto, de los diez que duró la
disputa), convenció a jueces y espectadores de que los cinturones debían quedarse en casa.

En cada etapa de su legendaria historia puede recordársela
así, nadando contra la corriente, feroz y eterna.

Ya venció mano a mano a las mejores gladiadoras que podía
ofrecerle este deporte, tan violento y noble a la vez. Su desquite con Oliveras, aquella chica que surgió desafiándola públicamente y
que el último 4 de diciembre le dio la posibilidad de unificar los
títulos del Consejo y la Asociación, es antes de suceder un hecho
anecdótico.

Ayer, Acuña sorteó su último obstáculo real y seguramente
antes de 2010, y de comenzar un nuevo proceso asumiendo como concejal del Partido de Tres de Febrero, llenará nuevamente el Luna Park porteño para alegrar a todos aquellos se reúnan para escucharla rugir y verla nadar contra la corriente, feroz y eterna.

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