Nada más justo. Nada más merecido. Un tiempo para cada uno, un gol para cada uno. Así sellaron el debut en el Argentino B, Atlético Unión y Atlético Trinidad que se repartieron errores y virtudes en dosis exactas para sellar un 1-1 merecido y justificado. La primera parte, fue propiedad Azul y en esos 45’, el equipo del Beto Gómez sacó su ventaja y hasta pudo haberla aumentado pero en el complemento, Trinidad con un gran acierto táctico de su técnico Juan Pagés, emparejó la historia y llegó al empate para terminar cerrando una noche de paz en Rawson, con un clásico sin dueño.
Noche de paz en Rawson
De movida, Unión fue pura furia. Adelantado en la cancha, presionó y se llevó por delante a Trinidad. A los 4’, Mario Pacheco probó de media distancia, anunciando lo que se venía. Era tanta la presión del Azul que a los 15’, Guiñazú no vio a Eduardo Sosa y lo bajó en el área. Penal que ejecutó Alfredo Molina para poner merecidamente arriba a Unión que era más en todos los sectores de la cancha. A los 20’, Eduardo González quedó cara a cara con Lavorante y se la comió solito. Increíble. Unión buscaba y buscaba pero no conseguía definir su momento en el partido y luego lo lamentaría.
Es que en el complemento, Pagés modificó el modelo. Mandó a la cancha a Maxi Saldívar como volante central y con ese movimiento le quitó la pelota a Unión y comenzó a crearle problemas. Trinidad la supo manejar. La llevó con cuidado y a los 22’ sorprendió cuando apareció solito Sebastián Pereira, quien pisando el área, fusiló a Serrano para poner el 1-1 que era justicia. De ahí en más, Trinidad se adueñó de la pelota y de los tiempos. El Beto Gómez movió el banco pero no pudo cambiar la historia. Con Gizzi, Sarmiento y Pérez no le alcanzó a encontrarle la vuelta para volver a ser el que fue en la primera parte. Trinidad, tranquilo, supo que su momento lo había aprovechado.