Esta Selección no era Messi más diez. Era casi, casi, Messi solo. Para los más fanáticos, cualquier hilo de esperanza de clasificar al Mundial de la mano de Bauza dependía exclusivamente de que el crack frotara la lámpara y la magia apareciera. ¿Y ahora?  

 

Sabido es que los Higuaín, los Agüero, los Di María, la rompen en sus clubes pero con la albiceleste no rinden. Lo poco o mucho que Argentina tenía para ofrecer llegaba de la mano de Lionel.

 

 

Después de conocerse su sanción (justa, por cierto) la estantería parece desmoronarse. Y es que con él en cancha la clasificación ya se veía lejana... Si de nombres se tratara, Argentina tendría su boleto a Rusia asegurado. Pero no. El fútbol es un juego en equipo. Se trata de funcionamiento colectivo, de engranaje. Y esto a los nuestros no les sale desde hace rato.

 

Que Messi pecó de irresponsable, es cierto. Que sus ganas de callar a quienes lo trataban de ‘pechofrío’ se vieron excedidas, también. Pero es humano, pese a que todos los fines de semana demuestra lo contrario en cada cancha.

 

¿Será el turno de Dybala? Seguro. Es ahora cuando la Joya tiene que demostrar que la camiseta no le pesa. Que pese a su juventud, puede liderar. Que la calidad que derrocha en la Juve no es casual y que puede hacer jugar a sus compañeros. Es fundamental que lo haga. 

 

Es este el momento en el que cada integrante de la Selección debe sacar todo de adentro y, literalmente, dejar el alma en la cancha. Sentirse hermanos. Comprometerse con los demás. Unirse. Darse cuenta finalmente que sí se puede, aunque el panorama no ayude.

 

Quedan sólo cinco fechas y Argentina ya no podrá contar con el mejor del mundo, el pilar, la figura. ¿Podrán estos jugadores revertir la situación y esperanzar a los hinchas sin Messi? Sólo el tiempo lo dirá.