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Oficial local

Pena máxima Azul

Unión perdió por penales el desempate para evitar el descenso ante 9 de Julio, luego de ganar el partido 3-0, y jugará en la B el próximo año, lo mismo le pasó en 1966. El Nueve disputará la Promoción.
Por Colaboradores Diario de Cuyo 11 de noviembre de 2010 - 00:00

18.53. Estruendo en Villa Krause. Todo 9 de Julio es una fiesta por haber esquivado el descenso directo a la "B" y el planeta Unión no quiere creer la cruel realidad: el Azul jugará la próxima temporada en la segunda categoría de nuestra provincia. El llanto de niños, mujeres y ancianos son el sonido de ambiente del dolor. De los fanáticos de Unión que reaccionan de distintas maneras. Están los que, incrédulos, derraman lágrimas, aquellos que miran hacia la platea y buscan algún dirigente para descargar su furia verbal. Pero no los encuentran. Los jugadores, en su totalidad, yacen en el suelo del césped. Adrián Galván, quien falló el último penal de la serie que condenó al equipo de Rawson, no resiste ni los abrazos de consuelo. Su ex compañero y arquero Federico García, a la postre el héroe de 9 de Julio con los dos penales que tapó e hincha del Azul, también llora. Su corazón es una montaña rusa de sentimientos mezclados y por eso sólo él sabrá porqué decide irse directo al vestuario llorando y esbozando apenas un "todo esto es muy raro y triste". En la otra mitad de la cancha, los jugadores de la visita parecen fundirse en una abrazo con su gente, esa que creyó siempre más allá del lapidario 3-0 de los 90 minutos que forzó el alargue y luego los penales infartantes. Aldo Rodríguez, DT de 9 de Julio y al mismo tiempo confeso hincha de Unión y ex jugador del club, pide disculpas por haber tenido participación en el descenso del club de sus amores. Benito Cuello, ese emblema del Nueve que ya suma más de cuatro décadas, salta como un niño y grita de emoción. La multitud de Unión no se va, no sólo porque la policía se lo impide hasta que salga la parcialidad rival, sino porque todavía no cae de lo que pasó. No entiende cómo este gigante baja por segunda vez en su rica historia a la B local, como hace 44 años. En medio de semejante ambivalencia, se va custodiado el árbitro Riveros, quien no cobró dos claros penales en el alargue, uno para cada equipo. Algunos lo insultan y le tiran algo, otros no tienen ni fuerzas para eso. Es la tarde del adiós de Unión y de haber logrado otra chance para 9 de Julio, que promocionará dentro de una semana con el perdedor de la final en la "B" entre Aberastain y Rivadavia (el Naranja ganó en la ida y la definición es pasado mañana). El Sol ya no está. 9 de Julio parte a su departamento con la alegría a flor de piel. En Unión todo es silencio en un vestuario repleto de amargura y sin un solo directivo. Como hace un tiempo a esta parte, la cúpula del club no aparece. Seguramente ahí está un motivo de este triste final del 2010.

El partido en los 90′ no fue tal. Unión lo liquidó de entrada. A los 20′ ya ganaba 2-0 con los goles de Farías y Lozano. Era de un solo lado la historia. 9 de Julio nunca le encontró la vuelta al partido y lejos estuvo de su versión de la ida cuando se impuso 4-2. Si quedaba alguna duda de historia terminada, el Gino clavó el tercero en el amanecer del complemento. El suplementario invirtió los roles. La visita, con el gran aporte de Chávez, inclinó la balanza a su favor pero le faltó el toque final. Se lo perdieron en esa media hora el propio Chino, Figueroa y Vargas. En la última jugada, Arce le pegó de derecha y reventó el palo de Quiroga. "Unión tiene la suerte de su lado", tiró más de uno en ese momento. Tras los 12 penales ejecutados, y que sólo 5 se convirtieron como prueba del nerviosismo del momento, se comprobó que eso no era cierto.

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