Buenos Aires, 15 de noviembre.- De los 122 triunfos que acumula Boca ante River (68 en el profesionalismo), 13 fueron entresemana. Así como manda en el historial, los "xeneizes" también sumaron más alegrías que su clásico rival en los partidos que se jugaron en días laborales. Ocho triunfos suman los "millonarios" y cinco juegos terminaron empardados, sobre un total de 26.
River-Boca: historias de duelos entre semana
En los mano a mano de lunes a viernes también ganan los "xeneizes": 13-8. Entre las victorias más resonantes se encuentran las de la final del Nacional de 1976 y la del recordado gol de Maradona a Fillol, en el '81.
En 1982 River tuvo un gran regocijo, como Boca en el ’76, tres días antes de la Navidad. Derrotó a Boca de visitante 2-0, con un golazo de Daniel Messina, desde 35 metros. "Lo vi adelantado a Hugo (Gatti) y pensé que era la oportunidad de pegarle por arriba. Le pegué con la parte de adentro del botín. Cuando vi que la pelota entraba me di vuelta para ir a gritarlo con el banco", dijo que jugador que admiraba a Juan José López. Gatti no tuvo reparos en elogiarlo: "Le pegó como los dioses". Con ese triunfo, River sacó a Boca de la lucha por el título.
El último clásico entresemana en el Monumental fue en 1987. Empataron 1-1 con goles de Antonio Alzamendi y Jorge Rinaldi. La salvación y el dato de color, en este caso rojo, es que el goleador oriental del "Millonario" fue expulsado por protestar. 23 años después, otro extranjero, el chileno Gary Medel, era héroe "xeneize": anotaba dos goles y también se iba expulsado en La Bombonera.
Ese mismo 25 de marzo de este año la gente de Boca se rindió a los pies de Juan Román Riquelme, quien fue aplaudido hasta por Diego Maradona, con el que hasta el día de hoy mantiene una distante relación por los gastados "códigos del fútbol". La gente lo despidió al unísono: "Para Riquelme, la Selección". Román agradeció el tributo, pero su vuelta al conjunto nacional, con Maradona sentado en el banco, era una negativa constante e inquebrantable.
Este martes se jugará el 27º Superclásico "laboral". River, de local y en Promoción, tiene toda la presión. Viene de quedarse sin entrenador, pero sabe que este es el momento para torcer el rumbo y maquillar este pasaje gris en su historia. Boca pisará el Monumental en busca de un triunfo que le dé oxígeno a Claudio Borghi, que en caso de una derrota podría sentenciar su suerte en el banco "xeneize". Devaluado y todo, Boca y River paralizan el país. Será otro día laboral a lo largo y ancho del país, aunque en este caso, el trabajo mezclará la exigencia de cada día con la pasión del fútbol.