“Muchachos, los que nombre a continuación son los que viajan mañana a Rosario para el partido ante Newell’s: Botero, Botto, Plaza, Frontini, Mas...”. Era el jueves 19 de junio del 2008 y Emmanuel, de 19 años, se enteraba de boca de Pablo Saavedra, ayudante de campo por entonces del técnico Rodolfo Rodríguez, que tenía su primera vez en un partido con el plantel profesional. Un par de días después y con el plus inesperado de la venta de Ariel Agüero a Gimnasia, el zurdo debutaba en Primera con el Verdinegro, justamente en aquella despedida del club de la categoría. En el Parque de la Independencia y ante la Lepra. Sí, el mismo rival de pasado mañana y por ende las sensaciones de un choque especial para el ahora indiscutido lateral izquierdo de San Martín. Y tal cual canta Fito Páez en su hit homenaje a Alberto Olmedo, otro ícono rosarino, con aquello de ‘Rosario siempre estuvo cerca’’, Mas volverá al lugar donde todo comenzó y siempre recuerda.

“Al partido lo tengo siempre en la cabeza. Me acuerdo que jugamos muy bien, pero perdimos 1-0. Jamás pensé que se me podía dar en ese momento”, recordó Emma sobre esa tarde rosarina donde concretó el sueño que forjó desde la Escuelita de Fútbol del club de sus amores. La chance le llegó a Mas por decisión del Roly, quien tomó el mando de forma interina en aquel Clausura 2008 una vez que estaba decretado el descenso. Su debut fue completo, aunque la idea en principio era que fuera suplente. “Me tocó concentrar con el Pelado Díaz y me acuerdo que la noche previa al partido, viene Saavedra y me dice que voy a ser titular porque lo vendieron a Agüero. Lo tomé con calma, pese a semejante noticia que me dio”, destacó. Por entonces, Mas estaba jugando en la Primera local y ya había tenido su primera pretemporada con el plantel profesional a mediados del 2005 cuando la dupla Zaccanti-Sosa lo subió con solo 16 años. “Con viajar para mí ya era muchísimo. Sinceramente nunca pensé que podía llegar a jugar, pero fue todo en cadena. Estaba claro que se me tenía que dar”, subrayó.

Sobre el partido, Emma reveló una anécdota más que especial: “Pasé al ataque, tiré larga la pelota y se me vino encima con todo el camión el Flaco Schiavi. Cuando caímos los dos al piso y me levanté, no sabía qué hacer. Si pedirle disculpas o hacerme el gil y seguir”, contó sonriente.

Hoy Mas está afianzado en la Primera del Verdinegro. Su gran nivel provocó que se habla incluso de su paso a fin de temporada al fútbol portugués para recalar en el Benfica, pero él no se olvida donde largó todo. “Es una cancha que para mí va a ser especial hasta el día que me muera. Ahí arrancó todo esto y por eso jamás lo voy a olvidar. El jueves, seguro, que viviré sensaciones distintas por estar ahí de nuevo”, cerró.