Era lo que necesitaba. Del Bono venció ayer por 3 a 1 a San Martín y consiguió un triunfo de los que se cotizan doble. O al cubo si se quiere, porque en la Esquina Colorada venció al puntero, le quitó el invicto, y sobre todo, porque demostró que puede reponerse a los golpes fuertes. Es que Del Bono comenzó perdiendo desde el pitazo inicial, pero se repuso, entendió bien el partido y terminó ganando cómodo, sin pasar sobresaltos.

Del Bono entró dormido y al minuto San Martín se puso arriba en el marcador por un error en la defensa local. Reggi habilitó a Irañeta que de cabeza marcó el primero para la visita. Recién a los 18 llegó la reacción bodeguera. Lupino bajó la pelota, y comenzó a ser el generador de juego. Ese fue el mejor momento de Del Bono. A los 24, Lupino ejecutó un tiro libre, y tras una serie de rebotes en el área chica, Tapia la bajó y la mandó al fondo de la red. Del Bono era superior pero no contaba con la eficacia para convertir. San Martín tuvo lo más claro en Reggi, que mano a mano frente a Gómez remató y el arquero Bodeguero se hizo gigante ahogándole el gol.

En el complemento San Martín salió con todo pero Gómez tapó todo en el área bodeguera. A los 13, Lupino, el mejor del partido, le pegó de tres dedos pero apareció justo Bonacci cuando parecía que se metía. Un minuto después, Lupino otra vez dejó mano a mano a Cejas, para que marcara el segundo. A los 36, con un golazo se cerró el partido, Méndez desde el vértice del área grande, le dio un derechazo tremendo para clavarla en el arco de Bonacci que nada pudo hacer.

Del Bono consiguió su segundo triunfo, y lo hizo ante el puntero. Pero adentro de la cancha no se notó la diferencia entre el puntero y el colero. Del Bono supo entender el partido y así consiguió lo que necesitaba.