Buenos Aires, 13 de octubre.- La historia fue contada por el diario venezolano "El Universal" y rápidamente dio la vuelta al mundo en unos minutos; Lionel Messi abordó un avión en la ciudad de Barcelona con destino a Caracas, donde en el aeropuerto internacional de dicha localidad se subiría a otro vuelo con destino en Madrid, para luego transportarse a su lugar de residencia actual.
Tuvo que esconderse
Insólito pero real: la "Pulga" tuvo que resguardarse en la cabina del piloto porque fue asediado por los pasajeros del avión que viajaban con él.
Una vez que arribó en Maiquetia rápidamente empalmó un nuevo avión que se dirigió hacia la capital de España, Madrid. Solamente las azafatas tuvieron la oportunidad de tener bien cerca al crack rosarino y hasta fueron las únicas afortunadas de poder fotografiarse con él.
Increíble pero real, el asedio del público hizo experimentar al jugador una nueva anécdota extrafutbolística, que esta vez no disfrutó como hubiera querido debido al cansancio de los viajes y la frustración por una derrota que generó innumerables críticas hacia el seleccionado nacional.