Buenos Aires, 19 de junio.- Vélez Sarsfield, campeón del torneo Clausura de fútbol de primera división, le ganó como local a Racing Club 2 a 1 en el partido que cerró el certamen, resultado que clasificó a Argentinos Juniors para la Copa Sudamericana.
Vélez le ganó a Racing, que se quedó sin Copa Sudamericana
El campeón del fútbol argentino derrotó a Racing por 2-1. El gol de la Academia fue anotado por Hauche, en tanto que Zapata y Fernández marcaron para los de Liniers.
Fue el equipo de Avellaneda, en la despedida de Miguel Angel Russo como entrenador (se irá a Estudiantes de La Plata), el que se puso en ventaja: Zuculini puso un delicioso pase en profundidad por el callejón del 8 y Gabriel Hauche, aprovechando el estatismo de Barovero (no salió a cortar), puso el 1-0 con un derechazo.
Pero la alegría le duró a Racing seis minutos, lo que tardó el campeón en encontrar el empate con un tiro desde afuera del área de Zapata que rebotó en Aveldaño y descolocó a De Olivera.
En el festejo, otra de las coreografías que preparan siempre los jugadores de Vélez, fueron amonestados Santiago Silva, Augusto Fernández y Maximiliano Moralez por sacarse un botín (con los que simularon un brindis los tres).
La bronca por la sanción decidida por el árbitro Néstor Pitana impulsó a Vélez a ir por el segundo gol. Y llegó apenas tres minutos más tarde, en una jugada en la que, justamente, intervinieron los tres futbolistas amonestados. Pared entre Moralez y Silva, habilitación con algo de fortuna del uruguayo para Fernández y derechazo del ex River para batir a De Olivera.
Racing tuvo situaciones para empatar (Barovero se reivindicó en un mano a mano con Hauche), Vélez contó con chances de agrandar la distancia, y el primer tiempo terminó como había empezado: entretenido, de ida y vuelta, con el resultado abierto.
En el complemento Racing tuvo algo más la iniciativa y la pelota, pero Vélez, aun cediendo el dominio, mostró los atributos que lo llevaron a la corona: circulación de la pelota, triangulaciones, proyeccciones por los laterales, individualidades desequilibrantes en el mano a mano y generación de riesgo frente al arco rival.
Así, fueron más las chances que tuvo Vélez de ampliar la ventaja que las de Racing para descontar.
El encuentro se escapó entre la alegría de los hinchas locales y la decepción de los de Avellaneda, envueltos en el humo de sus bengalas como alegoría: el equipo arrancó el torneo amenazando con todo y terminó con una nueva decepción, a la espera de nuevo DT.