Terror. Uno de los dueños de la farmacia lloró delante del delincuente por los nervios que tenía. El sujeto le apuntaba con el arma mientras le pedía sus pertenencias.

Un delincuente armado entró a una farmacia, encañonó a los dueños, a un cliente y se alzó con más de $7.000 en efectivo. El ataque fue arriesgado porque ocurrió a plena luz del día y en una transitada zona de Chimbas, pero el ladrón se la jugó y le fue bien, pues a fuerza de amenazas consiguió lo que buscaba y hasta anoche no había sido identificado.

Todo ocurrió cerca de las 9.40 de ayer, en la farmacia Fleming, ubicada en el 1286 (N) de la calle Salta, metros al Sur de 25 de Mayo. A esa hora detrás del mostrador estaban Jorge Torres (38) y su esposa Daniela Kummel (37), dueños del local. La mujer estaba atendiendo a un hombre cuando un sujeto paró su moto negra en la vereda y entró, como cualquier otro cliente.

"Me pareció raro que no se había sacado el casco. Me pidió una leche Vital, y cuando me di vuelta para mostrarle los tarros, sacó un arma, la cargó delante mío y me apuntó. No tuve otra que entregarle todo, no ofrecí resistencia", afirmó Torres.

Al parecer, el malviviente no se conformó con los $7.000 que había en la caja registradora de la recaudación de esa mañana ni con el celular que le había quitado a Torres. Y fue por los otros. "Justo Daniela estaba en la parte de atrás buscando unos medicamentos y me dijo que la llamara. Cuando volvió también le pidió plata y su celular, apuntándole. Ella se asustó mucho, le dijo que no tenía nada y empezó a llorar porque se puso muy nerviosa", relató el hombre.

Al que sí consiguió sacarle dinero fue al cliente, a quien le pidió que abriera la billetera para luego hacerse con todos los billetes que tenía. Esa suma no fue precisada por la Policía.

Sin quitarse el casco en ningún momento, luego de esos dos minutos de terror para las víctimas, el delincuente salió y escapó en la moto. Torres intentó seguirlo en su camioneta, pero fue en vano.

La denuncia fue radicada en la seccional 17ma, desde donde junto con otras brigadas investigaban para dar con el ladrón. "Fue un momento feo, no queda otra que meter más seguridad", dijo Torres, quien el día anterior había estado averiguando para poner cámaras de seguridad en la farmacia.