Los ladrones llegaron sin levantar la mínima sospecha. En pleno horario de atención al público, entraron como uno más al Supermercados Gálvez, subieron al primer piso donde está la oficina del dueño y, una vez adentro, actuaron decididos: armados con pistolas (serían 9mm) hicieron tirar al piso al hijo del dueño, Gustavo, a uno de sus empleados y dos clientes.

Y en pocos minutos huyeron con un jugoso botín: dos celulares, casi 3.000 de ambos clientes y la friolera de al menos 200.000 pesos y cheques ocultos en una caja fuerte, dijeron ayer diferentes fuentes policiales.

La Policía habla de banda, porque ambos delincuentes huyeron en una camioneta oscura (sería una Ford Ranger) en la que los esperaba un cómplice. También creen que no son de la provincia por haber actuado a cara descubierta.

El hecho ocurrió alrededor de las 21.15 del sábado en la céntrica esquina de Barboza y Martínez López, en Media Agua, Sarmiento, a escasas dos cuadras de la seccional policial. ‘Llegaron con mucha tranquilidad y parece que sabían (el dato del dinero), pero datos oficiales no le podemos dar, manéjese con la Policía’, dijo ayer uno de los hijos de Gálvez.

Según la Policía, Carlos Gálvez y su familia son propietarios de tres locales comerciales, una bodega y una finca en Sarmiento. Y ayer estaban convencidos de que los delincuentes sabían que tenía esa abultada suma de dinero en su comercio, sin ninguna vigilancia: ‘No tiene custodios privados ni adicionales de policía ni cámaras que filmen los movimientos’, aseguraron dos jefes policiales.

Lo que parecía poco claro, al menos para los investigadores, fueron las diferentes versiones que circularon sobre el monto de dinero sustraído por esa banda, ya que en principio circuló la versión de que pudieron ser 10.000 pesos, pero con el paso de las horas esa cifra se elevó a 100.000 y hasta 300.000 pesos, aunque finalmente se estimó en al menos 200.000, ya que aún no contaban con un arqueo definitivo del empresario, dijeron en la Policía.