El  testigo protegido que denunció a la peligrosa banda narco de Itatí, Corrientes, vivía con miedo. Le habían dado una casa en Paraguay, una nueva identidad y custodia. Pero nada de eso sirvió: el miércoles fue secuestrado por cuatro hombres armados y encapuchados que lo subieron a una camioneta mientras su mujer gritaba desesperada. Lo encontraron descuartizado.

 

Américo Ramírez Chávez tenía 37 años. La Policía lo halló en Ponta Porã, una ciudad brasileña cercana a Paraguay, donde vivía Chávez. Tenía antecedentes por dos homicidio, según consigna el diario paraguayo Ultima hora, era uno de los testigos protegidos que denunció la banda de narcotráfico desarticulada en Itatí..

 

Chávez tenía una orden de captura por un asesinato ocurrido en 2014 en  Brasil. Según el perito de la Policía Civil brasileña, el hombre fue degollado y luego mutilado para envolverlo en bolsas. "Creemos que actuaba de sicario, siempre andaba en una camioneta Dodge Ram con una pistola", dicen fuentes del caso.

 

El testigo protegido hoy debía ser trasladado a la Argentina para declarar en Comodoro Py. En la megacausa por narcotráfico están detenidos el intendente de Itatí, Natividad "Roger" Terán, su vice, Fabio Aquino, el jefe de la comisaría local, Diego Ocampo Alvarenga, y otros 24 detenidos en la megacausa de narcotráfico develada en el operativo Sapucay.

 

Entre los detenidos además hay cinco policías (el jefe de la Delegación Corrientes de la Federal) y un gendarme, el comandante Gabriel Fernando Alcaraz, de 37 años.


Los investigadores creen que la banda traía cada semana a Itatí, desde Paraguay, al menos seis toneladas de marihuana, a través de botes por el río Paraná, y que la distribuía en siete provincias.